Las ganadoras del primer lugar fueron las estudiantes Cristina Azofeifa, Gloriana Hernández, Pamela Malavassi, Daniela Kopper y Krissia Villalta, quienes desarrollaron una súper galleta con sabor a chocolate denominada Cricketa, elaborada a base de harina de grillo Acheta similis y puré de camote.

Aunque Costa Rica no sobresale como uno de los países más pobres de la región, las jóvenes decidieron plantear esa opción alimenticia tomando en cuenta que en la zona norte del país, un 30% ciento de las familias vive en pobreza y un 10% en extrema pobreza. Asimismo, por cuanto Upala, Guatuso, Los Chiles y La Cruz, ocupan los últimos puestos en el Índice de Desarrollo Humano entre los 81 cantones del país y este bocadillo tipo merienda podría complementar las necesidades nutricionales de niñas y niños de esas localidades, aportando proteína, hierro y vitamina A., fundamentales para su desarrollo fisiológico y emocional.

Las ganadoras del segundo lugar fueron las jóvenes Gloriana Herrera, Ximena González, Yock Mei Acón, Ana María Quirós, Valeria Brenes, Valerie Rangel y Marcela Rodríguez, quienes desarrollaron Molibannann, una premezcla seca nutritiva a base de harina de plátano y larvas de un insecto denominado Tenebriomolitor, para atender a la población infantil haitiana en desnutrición.

Se involucraron en el proyecto, considerando que en la isla uno de cada tres infantes sufre de deficiencias de vitamina A, que el 67% de los menores de cinco años sufre carencias de hierro y que un 59% no ingiere suficiente yodo, lo cual puede afectar irreversiblemente su desarrollo.

Con apoyo de los profesores de la carrera de Ingeniería de Alimentos, ambos equipos realizaron una intensa labor de investigación de factores científicos, sociales y económicos, y se aseguraron de que tanto Criketa como Molibannann pasaran todos los controles de calidad.

Ambos productos desarrollados en la Universidad de Costa Rica, fueron seleccionados entre 59 opciones de todo el mundo junto con Coco-Wormy, creado en la Universidad Putra de Malasia, para participar en la final de la competencia, efectuada en el marco del Conferencia Anual de IFT, que concluye el día de hoy.

Durante la final, el público compuesto por especialistas en ingeniería de alimentos de muchas partes del mundo coincidieron en que las presentaciones de las ticas tuvieron un nivel técnico y humanístico sobresaliente, al punto que durante la sesión de preguntas, los jueces no tuvieron cuestionamiento alguno acerca de los proyectos. Ambas presentaciones fueron nítidas y dejaron en evidencia la calidad de la educación integral que reciben los estudiantes en la UCR.