El Movimiento Ríos Vivos informó que seis años de lucha culminan con el rechazo de la Hidroeléctrica San Rafael, en Pérez Zeledón.

El Movimiento Ríos Vivos informó que seis años de lucha culminan con la garantía de que ya no se constituirá un embalse hidroeléctrico sobre el río San Rafael en Pérez Zeledón.

Señala Ríos Vivos que lograron demostrar “que el proyecto no era necesario y por el contrario, tendría efectos negativos para las comunidades aledañas y el país”. El Movimiento lamentó la actitud de funcionarios del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que a pesar de la evidencia, firmaron el Contrato de Conexión con la empresa H.Solís para la hidroeléctrica San Rafael sin tener aprobados los permisos ambientales necesarios”.

“Esto fue lo que motivó la presentación de un Recurso de Nulidad solicitando al ministro del Minae, Carlos Manuel Rodríguez, denegarle la calidad de Conveniencia Nacional por considerarlo perjudicial para la comunidad de Pérez Zeledón.”

Luis Monge de la organización Ríos Vivos, recordó que “en el año 2013, iniciamos una lucha que nos vaticinaban perdida: detener 17 proyectos hidroeléctricos, planteados al amparo de las leyes de apertura del mercado eléctrico; aprobadas en los gobiernos de José María Figueres y Oscar Arias, casualmente ambos pertenecientes a familias que participan de la generación privada”.

Los 17 proyectos que se emplazarían en ríos del sur del país, “serían desarrollados por grandes empresas y grupos familiares poderosos. Teníamos en contra el marco legal, a grupos política y económicamente poderosos y a la misma institucionalidad, como la SETENA, que históricamente había cumplido un papel de “facilitador” para este tipo de proyectos, al igual que la ARESEP, el ICE, las Municipalidades”, recordó Monge.

El dirigente destacó que “seis años después somos testigos del cierre del último proyecto hidroeléctrico en la zona sur, el PH San Rafael. Poco a poco, gracias a la resistencia que ofrecieron las comunidades, que integradas junto con estudiantes, artistas, profesionales, ciudadanos y ciudadanas, en el Movimiento Ríos Vivos, se logró articular la lucha para vencer a estos proyectos.”

Ríos Vivos un ejemplo del poder que tiene la organización comunitaria. 

Monge resumió el recorrido el Movimiento así: “un modelo basado en la experiencia que iba desarrollando cada grupo de resistencia que se constituía en las comunidades, y con el apoyo de aliados, como Kioscos Ambientales de la Universidad de Costa Rica (UCR), la FECON, la Asociación Voces Nuestras y en un inicio la Pastoral Social de la Iglesia Católica. A punta de ejercicio se tejieron músculos de resistencia: aprendiendo a presentar oposiciones en la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA); a hurgar en estudios técnicos para ubicar la información biológica, a desarrollar herramientas de comunicación tanto a lo interno como a lo externo del Movimiento; a realizar movilizaciones en los ríos, en las calles, en la ciudades, para llamar la atención de la ciudadanía, a realizar lobby político con los candidatos, a presionar a las Municipalidades para lograr las moratorias”.

Ríos Vivos terminó siendo una red de expertos y expertas en tramitologías, para descubrir las múltiples irregularidades con las que se iban aprobando los avances en los proyectos hidroeléctricos; a constituir células de resistencia independientes, pero al mismo tiempo, capaces de aprovechar el conocimiento y experiencia adquiridos por el Movimiento en su totalidad. Se construyeron también hermandades, nuevas amistades, relaciones que antes no existían entre personas y comunidades distintas.

El proceso particular de lucha contra el PH San Rafael fue un proceso que desnudó los niveles de injerencia y de corrupción que se promueve desde las empresas privadas, tramitando proyectos con estudios de impacto ambiental superficiales, sin consulta a las comunidades, e incluso manipulando con su capital a algunos vecinos; logrando permisos irregulares en las Municipalidades y la aprobación en la ARESEP y SETENA de procesos que indican claramente que dio una colusión entre las empresas y estas entidades.

Luis Monge agrega que: “todo este conocimiento y capacidades, construido por cientos de personas, es el que permitió que hoy se nos anuncie que el gobierno decidió no otorgar la conveniencia nacional al último proyecto en ciernes, el PH San Rafael; sin esta presión social, sin este ejercicio del poder y la gobernanza que emergió de la ciudadanía, no lo hubiésemos logrado”.