Un grupo de niños escolares participa en una jornada de liberación de tortugas.

Las tres especies, que se encuentran en peligro de extinción, desovan en dicha playa del Caribe costarricense y el Programa de Conservación trabaja en inculcar a los lugareños la importancia de no consumir la carne o los huevos de tortuga para evitar que se extingan.

Ese objetivo se ha ido logrando mediante la incorporación de la comunidad a las tareas de protección de las tortugas, explicó Didier Chacón, director del proyecto que encabeza el Centro Científico Tropical (CCT).

El funcionario explicó que en cada jornada de liberación participaron personas de la comunidad, entre las cuales al menos un centenar de niños y niñas de las escuelas de la zona, que forman parte de la iniciativa.

“Antes del proyecto, casi la totalidad de las nidadas eran saqueadas. Hoy, de cada nido, conformado por aproximadamente 83 huevos, el 65% corresponde a tortugas que se liberan exitosamente”, explicó Chacón.

El programa se desarrolla a lo largo de 18 kilómetros de playa, desde la desembocadura del río Moín hasta la desembocadura del río Matina.

Normalmente, los trabajos de conservación de nidos cuentan con el apoyo de la Fuerza Pública, pero este año no ha sido posible contar con ese recurso, debido a la pandemia del Covid-19. Sin embargo, el trabajo se ha reforzado con miembros de la comunidad.

“Así hemos logrado recoger 278 nidos, que representan el 50% de lo que se logra en un año normal”, explicó Chacón

Para el año próximo, el programa está considerando la posibilidad de ampliar el número de personas que colaboran voluntariamente y crear un grupo de guías locales que desarrollen actividades ecoturísticas. Se podrían organizar caminatas nocturnas para que los turistas observen las nidadas y el comportamiento de las tortugas.

De esa manera, estima Chacón, se generaría recursos para que cada vez menos se recurra al consumo de carne y huevos de tortuga entre la población.