El Tribunal Supremo español condenó a nueve de los doce políticos catalanes independentistas catalanes y se desató la furia.

Barcelona, España. El Tribunal Supremo español condenó a nueve de los doce políticos catalanes por los delitos de sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia por sus actuaciones en el intento de declaración unilateral de independencia de octubre del 2017. Las penas oscilan entre los nueve y los 13 años de cárcel, también incluye la inhabilitación para cualquier cargo público.

Se emitió una nueva orden internacional de detención contra el ex presidente catalán Carles Puigdemont, por los mismos delitos a los que fueron sentenciados sus compañeros. Como reacción ante la resolución, cientos de independentistas bloquearon los accesos al aeropuerto de Barcelona. Desde la frontera de Girona con Francia, impidieron el paso a los trenes de alta velocidad.

Estos hechos provocaron indignación en el bloque separatista, que anunció la intensificación de las protestas y un sector exigió la dimisión del presidente de la Generalitat, el independentista Quim Torra, por alentar a la ciudadanía a salir a las calles, por un lado, y por el otro enviar a los agentes antidisturbios de la policía autonómica, los Mossos, a disolver las protestas.

La jornada de la ira de ayer se originó por la sentencia del Tribunal Supremo español que condenó a penas de hasta 13 años de cárcel a nueve líderes independentistas que dirigieron el proceso de secesión unilateral fallido de octubre de 2017. Los independentistas, la mayoría jóvenes universitarios, salieron a las calles de las principales ciudades de la región para bloquear las principales arterias, las vías de tren y en el caso de Barcelona provocar el colapso en el aeropuerto de El Prat, en la Terminal 1.

De hecho la mayoría de los enfrentamientos entre los agentes antidisturbios y los manifestantes se registraron en las inmediaciones y en la propia sede de la terminal aérea, donde por las protestas se tuvieron que cancelar hasta 106 vuelos programados, la mayoría internacionales. En el operativo policial los responsables de coordinar las actuaciones de disolución de las protestas fueron los cuerpos de antidisturbios de los Mossos de Squadra, pero ante la enorme afluencia de gente y el descontrol de la situación solicitaron refuerzos a la Policía Nacional.

El manifestante herido que perdió la vista de un ojo recibió el impacto de lo que podría ser o una pelota de goma -que usa la Policía española- o un proyectil de viscoelástica -que usa la policía catalana-, que fue lo que finalmente le provocó el estallido del globo ocular.

La Generalitat de Cataluña anunció la apertura de una investigación tanto en este caso, como en otras actuaciones por parte de la policía autonómica que fueron grabadas por los propios manifestantes, entre las que se ve a un furgón de la policía catalana arrastrando a dos manifestantes, con un gravísimo riesgo de ser atropellados, o cuando un grupo de agentes disparan a bocajarro y sin mediación a otro grupo de manifestantes. También registraron el golpe en la cabeza con las macanas de varios agentes.

La policía antidisturbios catalana recibe órdenes del consejero de Interior, Miquel Puch, quien anuncio ahora la apertura de una investigación. De hecho la propia vocera y consejera de la Presidencia de la Generalitat, Meritxell Budó, reconoció que fue el propio gobierno catalán el que ordenó “cargas puntuales” con “el fin de proteger a los propios manifestantes”.

Desde Madrid, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció el inicio de una investigación para saber quién o qué agrupación está detrás de la organización de las protestas ciudadanas que se han congregado en torno al llamado “Tsunami democrático”.

Durante las protestas también se denunció la agresión por parte de la policía de varios periodistas, que recibieron impactos en el cuerpo de bolas de goma o proyectiles de viscoelástica. También se denunciaron varias agresiones a ciudadanos en contra de la independencia y de periodistas españoles por parte de grupos de independentistas exaltados.