Giselle Cruz renunció a su cargo de ministra a partir de este lunes 15 de noviembre.

La renuncia fue aceptada por el presidente Carlos Alvarado, quien le agradeció sus servicios y designó como reemplazo a Steven González Cortés, quien se desempeñaba como viceministro desde hace 2 años y medio.

La aplicación de las pruebas FARO, a las que el gobierno otorgó una enorme importancia como nuevo mecanismo de evaluación académica, ha sido blanco de críticas desde diferentes sectores, fundamentalmente en dos aspectos.

Uno de ellos es que la prueba fue excesivamente larga (contiene alrededor de 600 preguntas) y que se aplicó de un solo tirón, por lo que sometió a los niños a una labor extenuante de casi cuatro horas sin ni siquiera un recreo.

Lo otro es que el cuestionario contenía preguntas sobre temas familiares “sensibles”, básicamente información socioeconómica, que la ahora exministra reconoció no se debió incluir.

Se trata de aspectos como las condiciones físicas de las viviendas, el acceso a diferentes tipos de servicios como internet, electricidad, telefonía, o la presencia de ciertos aparatos electrodomésticos que constituyen indicadores de estratificación social.

El sábado, Cruz dijo que posiblemente había sido un error incluir tales ítems en la prueba y ordenó que se ignorara esa sección y que la información en ella contenida no fuera utilizada con ningún propósito.  

El incidente constituye un incómodo revés para el gobierno de Alvarado, quien personalmente exaltó la importancia de las pruebas FARO dentro del plan de reforma curricular que ha sido impulsado por el gobierno.

“FARO es una apuesta por la calidad educativa. Dejamos atrás los exámenes de bachillerato que relegaron a muchas personas y afectaron su desarrollo. Nos movemos a la búsqueda de información para mejorar la calidad de un modo sostenible”, afirmó Alvarado el pasado viernes.

Por su parte, Cruz manifestó que las pruebas constituyen “una nueva forma de evaluar dentro de la reforma curricular que hemos impulsado en esta administración. Este diagnóstico permitirá conocer lo que el estudiantado sabe, así como el avance en las habilidades y los conocimientos en las asignaturas, de español, matemática y ciencias”.

“Uno de los aspectos fundamentales es que a partir de la realización de las pruebas FARO, las personas docentes podrán utilizar los planes de mejora ajustados a las realidades de nuestra niñez y nuestra juventud. Serán la base para tomar las mejores decisiones”, agregó la ahora exministra.