Ser empresario no define la identidad total de una persona, por lo cual asumir que todos los empresarios pensamos de una misma forma es un grave error.

Es una lástima que don Tomás Dueñas, quien ha ostentado puestos de alta relevancia como Ministro de Comercio Exterior y Embajador de Costa Rica en Washington, no reconozca que la campaña de miedo que impulsa, al mejor estilo de Karl Rove, es lo que precisamente daña una democracia participativa y el saludable debate de ideas. Su carta trae a la memoria el nefasto “Memorándum del Miedo” que fijaba la misma estrategia del miedo tachando indiscriminadamente a cuanto opositor al TLC como un “comunista”. Joseph McCarthy hubiera estado muy orgulloso. Hasta este servidor, un empresario exportador, de madre norteamericana, educado en universidades de EEUU, fue llamado un “comunista” más de una vez. Esas estrategias evidencian temores profundos a cuestionar las causas del triste debilitamiento de la clase media y de la precariedad de cientos de miles de costarricenses.

Don Tomás, muchos podemos estar en desacuerdo con planteamientos de un Partido político u otro, pero utilizar la asimetría de poder de un “patrón” con sus empleados para orientar su voto, no solo crea condiciones para la confrontación violenta, si no que va totalmente en contra de la idiosincrasia costarricense que hizo que Costa Rica siguiera un modelo de desarrollo singular en el mundo.

Nuestra idiosincrasia obliga a los extremos a atenuar sus posiciones y acercarse a un modelo más balanceado. Eso es precisamente lo que estamos viendo en esta campaña electoral. Es hora de dejar atrás las campañas del miedo y convencer con argumentos propositivos, tomando lo bueno que cada Partido o persona pueda aportar, y recetando una buena dosis de pragmatismo. La tal “Alianza Costa Rica” no me representa ni es lo que necesita el país en este momento.