La Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá (Conapip) reaccionó con dolor ante estos “graves hechos”, exigió justicia y reclamó mayor seguridad para la población de la comarca. (EFE/Bienvenido Velasco/Archivo)

«El ministerio público confirma la ubicación de una fosa con siete cadáveres», dijo la Fiscalía en un breve comunicado. Los restos pertenecen a seis menores de edad de entre uno y 17 años y una mujer embarazada con cuatro a seis meses de gestación, quien era la madre de cinco de los menores asesinados, precisó la fuente ministerial.

Las autoridades habían informado este miércoles de la liberación de quince personas que permanecían retenidas por una secta religiosa en una comarca Ngäbe Buglé, una zona indígena de difícil acceso en el Caribe panameño, a unos 250 km de la capital panameña.

La Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá (Conapip) reaccionó con dolor ante estos “graves hechos”, exigió justicia y reclamó mayor seguridad para la población de la comarca tras la muerte allí de una mujer embarazada y sus 5 hijos de entre 1 y 17 años.

«La oportuna intervención de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional, evitó que otras quince personas fueran asesinadas», señaló la Fiscalía.

El director general encargado de la Policía Nacional, Alexis Muñoz, indicó que los rescatados presentaban lesiones corporales por golpes. «Estaban tratando de adoctrinarlos», afirmó Muñoz.

En esta operación policial se detuvo a diez personas que se presume son miembros de la secta, que el Ministerio de Seguridad Pública panameño identificó como La Nueva Luz de Dios.

El pasado 5 de diciembre las autoridades panameñas habían detenido a 17 extranjeros, entre ellos dos niños, quienes al parecer eran integrantes de otra secta religiosa, en un operativo realizado en la localidad costera de San Carlos, a unos 75 kilómetros al oeste de Ciudad de Panamá.