La frontera terrestre entre Colombia y Venezuela, cerrada, este lunes 16 de marzo. FOTO: AFP 

Por Francesco Manetto, Sara España y Florentina Singer

El presidente colombiano, Iván Duque, dio este lunes un paso más y anunció el cierre de todas las fronteras -terrestres, marítimas y fluviales- desde mañana hasta el 30 de mayo. La medida impedirá la salida y entrada de “ciudadanos nacionales y extranjeros”. Los colombianos y los residentes podrán ingresar por vía aérea al país, que contabiliza 57 casos. Casi al mismo tiempo, Nicolás Maduro decretó la cuarentena total de Venezuela a partir de este martes.

Esa instantánea tiene una excepción en Jair Bolsonaro. Pese a la actitud del presidente de Brasil, que llegó a calificar de “histeria” la preocupación social, el aislamiento y la repercusión de la crisis en las economías locales han llevado a los gobernantes a ensayar fórmulas de colaboración diplomática. En algunos casos, se afianza la cooperación y en otros, por ejemplo en las tensas relaciones entre los Gobiernos de Iván Duque y Nicolás Maduro, la pandemia ha derivado en un recrudecimiento de la tensión.

El cierre de los territorios nacionales no es total pero no tiene precedentes a esa escala. Colombia, Argentina y Perú decretaron el domingo restricciones de entrada para todos los extranjeros no residentes. Antes habían adoptado medidas parecidas Venezuela, Ecuador o Bolivia. El último país en cerrar fronteras ha sido Uruguay, que este lunes decretó cancelar las llegadas desde Argentina e informó que también tomará medidas en su frontera con Brasil. A estas decisiones se suman la imposición de cuarentenas para los retornados, la prohibición de reuniones y actos multitudinarios o el cierre de colegios.

Y los aeropuertos se han convertido en uno de los principales focos del malestar de los ciudadanos. El ministro colombiano de Salud, Fernando Ruiz Gómez, tuvo que hacer un llamamiento a la calma ante la avalancha de quejas por la gestión del aeropuerto de El Dorado de Bogotá, uno de los principales nudos de comunicaciones de la región. “Hoy todas las operaciones aéreas en el planeta son de retorno, buscando esencialmente proteger a la población que regresa a sus países de origen", señaló.

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Por la mañana mantuvieron una reunión por videoconferencia los presidentes de Colombia, Chile, Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia y Uruguay. Brasil estuvo representado por su canciller. El objetivo, según informó el mandatario peruano, Martín Vizcarra, era valorar y coordinar acciones de contención contra la propagación del virus COVID-19.

"Acordamos que juntos saldremos adelante”, dijo. “Revisamos en detalle acciones conjuntas para enfrentar la pandemia de coronavirus”, añadió Duque. Ante el aumento de contagios en Ecuador, con 58 casos confirmados y 21 de ellos en el último día, el presidente de ese país, Lenin Moreno, decretó por la noche el estado de excepción en todo el territorio nacional e impuso un encierro obligatorio generalizado que suspende la jornada laboral presencial tanto en el sector público como en el privado.

Nadie podrá ir a trabajar desde este martes -sí se puede por teletrabajo-, salvo el personal de servicios de emergencias, de las cadenas de alimentación, de exportación, las fuerzas de seguridad y otras excepciones puntuales. Y nadie podrá salir de casa desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana. El mandatario ecuatoriano no ha especificado hasta qué fecha se mantendrá el toque de queda y la restricción a la circulación de personas y vehículos, unas medidas que ha calificado de “excepcionales” ante una “situación excepcional”.

Para la compra de alimentos, medicinas y para hacer otras actividades esenciales, se ha establecido un horario de circulación en función de la matrícula de los vehículos. Los lunes, miércoles, viernes y domingos podrán movilizarse los automóviles con número terminado en cifra impar y el resto de días de la semana, los de cifra par. Pero siempre antes del toque de queda.

A falta de nuevos pasos, Duque, en permanente pulso con Maduro, anunció el pasado viernes el cierre de los pasos fronterizos con Venezuela. Esa medida, que recibió duras críticas del Gobierno venezolano, no supone en sí una novedad. Debido a la grave crisis política y social del país caribeño y a las tensiones entre Caracas y Bogotá, que apoya sin matices al líder opositor Juan Guaidó y lo reconoce como presidente legítimo, la frontera, la más porosa de América, con más de 2.200 kilómetros repletos de trochas o caminos informales, permaneció cerrada temporalmente en varias ocasiones en los últimos años.