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Durante el gobierno de Echandi se creó el ITCO (Instituto de Tierras y Colonización) y el AyA (Instituto de Acueductos y Alcantarillado), en realidad proyectos de Liberación Nacional.

El calderonismo participó en el triunfo electoral de José J. Trejos (1966-1970). Luego de varios intentos, la oposición al liberacionismo consiguió agruparse en el PUSC (Partido Unidad Social Cristiana), fundado en 1983, con una ideología que combina la herencia calderonista –inspirada en la Doctrina social católica-las propuestas de la democracia cristiana y las tendencias liberales, que terminaron prevaleciendo. El PUSC amalgamó la oposición liberacionista, excepto la izquierda marxista. En la otra acera, el PLN se mantenía unido. Entre ambos obtenían, a partes casi iguales, más del 90% del electorado, origen del bipartidismo.

El bipartidismo deja entumido el juego democrático, pues anula el control político implícito en toda verdadera oposición –sobre todo desde la Asamblea Legislativa- al partido que ejerce el poder ejecutivo.

 El temprano fallecimiento de Daniel Oduber y la senilidad de los otros fundadores de Liberación Nacional facilitó que la familia Arias Sánchez tomara las riendas del PLN, haciéndolo girar a la derecha, donde converge con su antiguo rival, el PUSC. Luego ambos partidos navegan hacia el neoliberalismo, con alguna oposición interna, más en el PLN que en el PUSC.

Los años “por excelencia” del bipartidismo van de 1986 al 2002, periodo en el cual todos los presidentes provienen del PUSC o del PLN. Sin embargo, el bipartidismo hunde sus raíces en la Guerra Civil del 48, pues los electores se dividieron según los bandos enfrentados.

El documento suscrito por Rafael Á. Calderón Fournier y José M. Figueres Olsen el 28 abril de 1995 que comienza con las palabras “Nosotros, los hijos de los caudillos” hace las veces de un manifiesto de intenciones del bipartidismo. Ambos expresidentes, en sus respectivas administraciones, lejos de defender el legado histórico de sus padres, dieron impulso a la privatización de las instituciones creadas por ellos y, en ese documento, reafirman tal dirección.

No es aventurado sospechar que el bipartidismo facilitó el asalto a las instituciones estatales, característico de los tiempos neoliberales, pues se tapaban con la misma cobija. Tal vez por ese motivo correspondió a las empresas de difusión masiva –entre ellas La Nación, Canal 7 y Radio Columbia- investigar y denunciar los casos de esta forma de corrupción, labor que se agradece, pero sin olvidar que dicho diario siempre ha mantenido la tesis de privatizar las instituciones estatales que producen ganancias.

Una izquierda sin rumbo. Del seno de la izquierda surgieron nuevos partidos, siendo los más destacados el Partido Socialista Costarricense –La Hormiga- con las figuras descollantes del economista y comunicador Álvaro Montero Mejía y el doctor en administración pública Alberto Salom; y el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), cuyo mentor principal fue Sergio Eric Ardón. El MRP, de tendencia más radical, ayudó militarmente a los sandinistas que luchaban contra la dinastía Somoza, labor en la que también participó Vanguardia Popular.

En 1978, se forma la coalición Pueblo Unido integrada por el Partido Vanguardia Popular y el Partido Socialista Costarricense, como bases principales. “La izquierda durante este período sufre una serie de cismas y divisiones internas graves que la desquebrajan, llevando al final de Pueblo Unido. No obstante, entre 1986 y 2002 siempre tuvo representación parlamentaria, siendo el partido principal de izquierda en este período Fuerza Democrática, el cual conseguía entre dos y tres diputados y era el único partido izquierdista con representación parlamentaria y el único, de los considerados minoritarios, en tener más de un diputado” (Wikipedia).

Sería incorrecto atribuir de modo exclusivo la desaparición de Pueblo Unido a la nunca desmentida incapacidad de los izquierdistas de trabajar en armonía. Sin desatender ese factor, los magros resultados electorales de sus agrupaciones tienen su causa primordial en la fortaleza del PLN y del PUSC, gracias a sus expertas y bien financiadas maquinarias electorales. También influye la capacidad de ofrecer realizaciones de bienestar con cargo en el presupuesto nacional (privilegios que da el poder). Otro ingrediente es el éxito –nada despreciable- del Estado Benefactor, que enarbolaba banderas otrora de la izquierda. Obviamente, el colapso de la Unión Soviética y de sus aliados de Europa del este, repercutió en la credibilidad de las agrupaciones políticas antimperialistas.

El relevo de Fuerza Democrática lo tomó el Frente Amplio (FA), fundado por José Merino en el 2004. Merino había sido diputado por el desaparecido partido Fuerza Democrática para el periodo 1998-2002. Su labor opositora al Combo-ICE (del que se trata líneas abajo) le ganó notoriedad, lo mismo que sus intervenciones parlamentarias vivaces, bien informadas y en defensa de lo él suponía era el interés de la mayoría de la población. En el 2006 salió electo de nuevo diputado por el FA. Sin embargo, el FA no ha logrado tener fuerza en los puestos municipales de elección popular.

Para las elecciones del 2010 obtuvo los votos necesarios para elegir diputado a José M. Villalta, quien desarrolló un trabajo bien valorado por diversos sectores de ciudadanos. En las elecciones presidenciales el 2014, Villalta se presentó como candidato del FA para la presidencia de la República y, en virtud de su gestión parlamentaria, ocupó el segundo y a veces el primer lugar en las encuestas de intenciones de voto, causando pánico entre los capitalistas, las empresas de difusión masiva y los partidos políticos que les son adictos. Los cañones propagandísticos se enfocaron contra el FA pintándolo de “chavista” y “sandinista”, pero, por otra parte, el electorado no simpatizaba con Johnny Araya, candidato presidencial del PLN. Quizás ambos factores se conjugaron para producir un “efecto rebote” en el sector del electorado, que no votaría ni por Villalta ni por Araya, bien aprovechado por el candidato del PAC, Luis G. Solís, quien ganó la presidencia. En estas elecciones el FA obtuvo 9 de 57 curules en la Asamblea Legislativa, al acumular el 13% del total de votos emitidos, el mismo porcentaje que había conseguido Vanguardia Popular en las elecciones diputadiles de 1948, las máximas cifras para la izquierda en toda su historia.

No todos los diputados del FA poseían el adiestramiento para desempeñarse como tales, indicio de una debilidad en la formación de cuadros. El mediocre desempeño provocó que, en las elecciones siguientes, el FA eligiera sólo un diputado. Con los ingresos de los nueve legisladores, se hubiera podido financiar actividades de formación política. Aparentemente eso no ocurrió. Patricia Mora, uno de los nueve diputados, viuda de Merino –fallecido en el 2012- sobrina de Manuel Mora, y dirigente del FA, aceptó la presidencia del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), en la administración Carlos Alvarado. La cuestión del género relegó lo propiamente político y económico. ¿Un signo de los tiempos?

El PAC. Un electorado hastiado con la escalada de la corrupción favoreció el advenimiento del Partido Acción Ciudadana (PAC), fundado por Ottón Solís, Margarita Penón, Alberto Cañas y otras figuras nacidas a la política en el PLN; así se quebró el bipartidismo. El PAC usó la ética como punta de lanza. En las elecciones del 2006 estuvo a punto de colocar en la silla presidencial a Ottón Solís y en las del 2010 también logró el segundo lugar. Ottón Solís, quizás de modo precipitado, se abstuvo de aspirar una vez más a la presidencia de la República. Luis G. Solís, su relevo, aunque con planteos un tanto diferentes, triunfó en la segunda ronda de la elección del 2014.

Dado que la legislación electoral da por definitivos los resultados de la elección para diputados de la primera ronda, Solís hubo de gobernar sin suficiente apoyo en la Asamblea (trece diputados de 57), lo que menguó la fuerza innovadora del PAC y regaló años adicionales al PLN y al PUSC, tal vez inmerecidos por haber rebasado su ciclo histórico. Lo mismo se repitió en las siguientes elecciones presenciales que ganó Carlos Alvarado –del PAC- en segunda ronda por una abrumadora mayoría, pero su partido obtuvo tan solo diez diputados. Una legislación electoral obsoleta ha entorpecido la renovación política del país y perjudicado la democracia.

 

17.8 La cuestión del género. “Podemos concluir que en Costa Rica se han desarrollado progresivamente avances para la garantía de derechos de las lesbianas, las mujeres bisexuales, los hombres bisexuales, los homosexuales, las mujeres trans, los hombres trans y las personas intersex, sin embargo, estos no permiten garantizar a plenitud la igualdad y no discriminación de todas estas personas.” (Chinchilla, Hellen y otras, Ministerio de Salud, edición digital, 2019, p. 54).

Las iniciativas en pro del tratamiento libre de discriminaciones contra las personas, cuya vida sexual resulta hiriente para ciertos individuos, puede considerarse una consecuencia cultural de la globalización. Desde un punto de vista ideológico, se procura llevar el postulado de la modernidad “Todos somos iguales ante la ley”, hasta sus últimas consecuencias. Es un movimiento de carácter internacional y también –en apariencia- las fuentes de financiamiento. Algo similar caber indicar de quienes se les oponen, tanto en el aspecto financiero cono en el ideológico. Quienes les adversan con argumentos tomados de la Biblia pecan de exégesis anticuada. Por otro lado, es cuestionable pretender aplicar al conjunto de la sociedad unos criterios confesionales ni siquiera compartidos por todos los feligreses y rechazados por los no creyentes.

En el aparte donde se trata de la religión, se expuso que la cuestión de género fue factor decisivo en las elecciones presidenciales del 2018 y es posible que gravite en las de 2022.  Las innovaciones introducidas en la legislación relativas a la sexualidad y el tratamiento digno a las personas no exclusivamente heterosexuales llegaron para quedarse y ya inciden en la vida cotidiana. 

(Esta Síntesis Histórica que está publicando Informa-Tico a razón de dos entregas semanales, los días martes y jueves, se recomienda coleccionarlas).