Mauricio Boraschi, viceministro de la Presidencia y director de Seguridad Nacional, así como la asistente personal de la presidenta Laura Chinchila, Irene Pacheco, fueron responsabilizados por la mandataria de la crisis del avión en que viajó a Perú y separados de sus respectivos cargos.

En una cadena nacional de radio y televisión,  la noche de este jueves, Chinchilla calificó de “especialmente graves” las fallas cometidas por ambos funcionarios.

Con Boraschi y Pacheco son tres los altos funcionarios que han caído  a raíz del escándalo, ya que el miércoles presentó su renuncia el ministro de Comunicación y Enlace, Francisco Chacón.

“La gestación y aceptación del uso por parte de la presidencia de la nave se dieron de manera descuidada, sin mediar los procedimientos y controles necesarios para garantizar la integridad y seguridad”, señaló Chinchilla en su intervención.

“Especialmente grave en lo que respecta a la seguridad nacional y a la protección de la presidenta, además de comprometer la imagen del país, que siempre ha dado una lucha frontal contra el narcotráfico”, agregó.

Chinchilla dijo que Pacheco incurrió en “imprudencia y fallas de coordinación en el desempeño de sus funciones”, mientras que Boraschi “tenía bajo su responsabilidad el resguardo de la integridad física y moral de mi persona, corroborar y anticipar las actividades en que participo y me involucro”.

Anunció que las funciones de Boraschi serán asumidas por el actual viceministro de Seguridad  Celso Gamboa es el sustituto, a quien le ha pedido revisar los protocolos de seguridad en la Presidencia y cuidar las actuaciones para los siguientes viajes, giras y eventos públicos.

“En relación con el uso de las naves, reitero que no hemos violentado ningún parámetro ético o legal. Este mecanismo fue utilizado en cuatro ocasiones, sin embargo no se va a volver a utilizar durante mi gobierno por parte de ningún funcionario”, prometió la gobernante.

Chinchilla calificó los hechos que han conmocionado al país esta semana como “indignantes y dolorosos”.

“Fueron colaboradores cercanos y leales quienes  bajaron la guardia y esto no puede ser aceptado aquí ni en ninguna parte”, concluyó.

Reacciones

Las decisiones de la mandataria fueron valoradas positivamente por varios analistas y actores políticos, aunque algunos de ellos insistieron en que el asunto no se resuelve con la caída de tres funcionarios. Los siguiente son algunos comentarios de diputados opositores:

José María Villalta (Frente Amplio)

Creo que es un avance sustancial porque sin duda alguna el señor Boraschi cometió errores inexcusables. Ojalá que ese cambio no sea solo de nombre, sino que cambie la orientación que ha llevado la DIS, que se usa para perseguir opositores políticos y protestas sociales pero no para resguardar la seguridad del Estado costarricense.

Carmen Muñoz (jefe de Fracción del PAC)

Las decisiones de la Presidenta están en línea con lo que veníamos planteando desde el día de ayer, pero esto es solo el principio, los hechos lo que han reflejado es una manera de actuar de este gobierno, un reflejo de la forma en que el PLN ha venido gobernando en los últimos años. Esperamos que se evite que esto vuelva a ocurrir, que se tomen las medidas de seguridad. Es un mea culpa necesario en este momento, pero debe haber cambios.

Víctor Emilio Granados (PASE)

Todavía falta mucho por hacer, porque el daño que se provoca a nivel internacional y a la credibilidad de los costarricenses no se repara sencillamente pidiendo la renuncia de los funcionarios que participaron en esto.