Desde que un alimento es extraído de la cosecha, hasta que llega a la mesa, éste ya ha perdido aproximadamente un 75% de los nutrientes y beneficios que normalmente aportaría al cuerpo[1].

Lo anterior sucede por el uso de agroquímicos y productos tóxicos para mejorar el proceso de crecimiento de los productos agrícolas, o por la cosecha prematura para la exportación. Es decir, los alimentos no cuentan con los nutrientes necesarios para que los consumidores gocen de un buen estado de salud y, por el contrario, más bien los podría llevar a padecer enfermedades.

“Los sistemas agrarios extensivos y de monocultivos agotan los minerales en los suelos, los cuales, a través del tiempo, nunca son reemplazados en su totalidad por los fertilizantes químicos”, explica Ariel González, especialista en productos naturales de GNC.

El documental “Food Matters”[2] explica que la tierra que nunca ha sido explotada posee, de forma natural, más de 50 minerales, mientras que los fertilizantes aplicados a los suelos desgastados aportan solamente tres: nitrógeno, fósforo y potasio, lo que afecta la nutrición de las plantas y por ende, la calidad de los frutos.

Según González, a esto debe sumarse el tiempo que las frutas y vegetales requieren para llegar al supermercado y luego a los hogares; esto reduce significativamente la cantidad de vitaminas y fitonutrientes que originalmente tenían al momento de la cosecha.

Por ejemplo, los tomates pierden un 25% de los nutrientes al recogerlos aún inmaduros y un 25% más durante su transporte. Del sustento restante, la mitad se pierde en el almacenaje, para que, finalmente, el consumidor obtenga un alimento que ha perdido casi la totalidad de su valor nutricional. El tomate enlatado pierde más del 80% de los nutrientes al ser envasados; del 20% restante, el 50% se pierden al cocinarse. Al final, el tomate queda con el 2.39% del contenido nutricional original.

Otro caso es la espinaca. Al ser cocinada, ésta pierde la totalidad del zinc, vitamina K y B6, ácido pantoténico, ácido fólico y cobre; el 25% de la vitamina B2 y el 10% de la vitamina B1[3].

La comida importa. El documental indica que cada persona es lo que come, por lo que el consumidor debe detenerse a pensar: ¿qué edad tiene mi comida?, ¿cómo fue cosechada o qué productos se utilizaron como fertilizantes? y ¿qué calidad de alimento estoy introduciendo en mi cuerpo?

El 51% de la comida que ingiere el ser humano debe ser cruda, no sólo porque al cocinarla se pierde un alto número de nutrientes y aportes para la salud, sino que, además, se evita sobrecargar al sistema inmunológico durante el metabolismo de la misma.

“El cacao es el mayor arsenal de minerales del mundo, pues es la mayor fuente natural de magnesio y cromo, hierro y manganeso. Además, es uno de los mayores portadores de zinc, cobre y vitamina C. Pero, el chocolate, como lo conocemos, tiene 0 de esto, pues el calor y el proceso lo destruye”, indica el documental.

Por otra parte, la Dra. Alicia Marín, especialista en medicina natural y asesora médica de GNC, explica que el ritmo de vida acelerado de la actualidad hace que muchas personas no dispongan del tiempo necesario para buscar y preparar alimentos saludables y frescos, recurriendo, muchas veces, a alimentos con gran cantidad de preservantes y grasas saturadas, que son un riesgo para la salud.

Las vitaminas: parte fundamental de la dieta diaria. Además, “el estrés físico y mental hace que el cuerpo aumente sus necesidades de vitaminas y minerales, pues los sistemas que aumentan su trabajo requieren más cantidad de nutrientes para desempeñarlo con eficiencia y, además, porque los tejidos que funcionen aceleradamente producen mayor cantidad de desechos y toxinas, que deben ser neutralizados con vitaminas como la C, E y minerales como el selenio”, explica la doctora.

Existen enfermedades relacionadas con la ingesta insuficiente de vitaminas o minerales, la mala absorción de éstos, el aumento de los requerimientos durante el embarazo, o al inicio de una rutina de ejercicios, entre otros.

“Antes de que las enfermedades se produzcan, se pueden experimentar deficiencias en algunos sistemas del cuerpo: perturbaciones en la conducta, como depresión o ansiedad; trastornos en la memoria, fatiga física, mala cicatrización, cambios en la inmunidad, con mayor tendencia a infecciones; caída del cabello y piel reseca”, asegura la Dra. Marín.

Según la especialista, dentro de las enfermedades más comunes por esta causa, destaca la anemia por falta de hierro, vitaminas B12 o ambas. Esta enfermedad puede retardar el desarrollo mental y físico de los niños, generar fatiga, palidez, taquicardia y reducción del rendimiento físico. Otros problemas por la deficiencia o mala calidad de las vitaminas son:

Deficiencia de:

Problema

Vitamina B1

Enfermedad de Beriberi, que se manifiesta con debilidad muscular, calambres y trastornos cardíacos.

Vitamina B2

Rupturas en las comisuras de la boca y caspa.

Vitamina B3

Pelagra con diarrea, trastornos mentales y dermatitis.

Ácido fólico y vitamina B9

Anemia y malformaciones en el sistema nervioso de los fetos.

Vitamina C

Enfermedad de Escorbuto, que se manifiesta con sangrados e inflamaciones en distintos órganos, que pueden conducir a la muerte.

Vitamina D

Enfermedad de Raquitismo, interferencia en el desarrollo de los huesos en niños.

Vitamina K

Reduce la coagulación.

Vitamina A

Ceguera nocturna y resequedad en las mucosas.

Selenio

Trastornos en la tiroides y predisposición a ciertos tipos de cáncer.

Calcio

Acarrea problemas musculares, fatiga y adelgazamiento de los huesos y uñas.

Magnesio

Trastornos del comportamiento, insomnio, estreñimiento y dolores musculares.

Como explica Ariel González, en ocasiones la dieta es insuficiente para mantener y/o reponer un adecuado estado nutricional, ya sea por el estilo de vida o por la contaminación del aire, agua y uso de fertilizantes comerciales, pesticidas, preservantes en comidas, entre otros.

Por esto, existen productos naturales llamados “multivitamínicos”, que ofrecen una opción segura y confiable para aportar a la dieta los micronutrientes y fitoquímicos más importantes, que pierden los alimentos durante el proceso de cosecha, y así mejorar la respuesta del organismo humano a los factores externos del diario vivir, en especial cuando no se cuenta con la facilidad de consumir alimentos frescos y orgánicos.


[1] http://www.glyconutrientsreference.com/whydoweneedglyconutrients.html

[2] http://www.foodmatters.tv

[3] http://www.glyconutrientsreference.com/whydoweneedglyconutrients.html