“En ningún momento de la historia el déficit fiscal ha sido tan agudo como en los últimos seis años, cuando pasó de 3,4% del PIB en el 2009 a 5,7% en el 2014”, afirmó Fallas, tras señalar que el problema es nacional y requiere la atención y compromiso de todas las fuerzas sociales y políticas.

El ministro pidió a los diputados apoyar un proyecto de lucha contra el fraude fiscal y otro contra el contrabando, que se encuentran ya en la corriente legislativa, con el fin de mejorar la recaudación tributaria. Esto se une a una serie de medidas de control del gasto en aspectos no esenciales que ya en 2014 lograron reducir el déficit de un 6 a un 5,7% del PIB.

En una segunda etapa, la administración pretende que se apruebe la transformación del impuesto de ventas en un impuesto sobre el valor agregado y reformas al impuesto de la renta, así como un proyecto de ley para ordenar el uso y otorgamiento de las exoneraciones.

“En la tercera fase, se incorporan otras leyes fundamentales como una regla fiscal para contralar los disparadores del déficit y una Ley de Administración Financiera y de Presupuestos Públicos”, indicó Fallas.

“No podemos seguir creando obligaciones sin fuentes que las respalden, ni mantener abiertos los portillos legales que facilitan el trabajo a los evasores de impuestos. Tampoco podemos seguir manteniendo una de las cargas tributarias más bajas de América Latina”, apuntó.

Los factores del déficit

Para el ministro de Hacienda, el desbalance fiscal tiene su origen en la década de 1980 pero se ha venido agudizando en los últimos seis años por decisiones adoptadas por el país y por situaciones que no se han enfrentado oportunamente.

La evasión y elusión fiscal son de tal magnitud que en el año 2012 representaron un 7,75% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra superior al déficit fiscal. Esta situación no ha mejorado desde esa fecha y, por el contrario, es de esperar que haya adquirido mayores proporciones.

Por otra parte, la apertura comercial que han representado los tratados de libre comercio, ha generado una reducción de ingresos por disminución de aranceles del 2,5% del PIB.

Finalmente, el país ha estado adquiriendo una serie de obligaciones sin fuente de financiamiento, que contribuyen al abultamiento de pagos por intereses y principal de la deuda pública.