“Las políticas aplicadas en Argentina están en las antípodas de las recetas recomendadas por la ortodoxia local e internacional. La batería de medidas de estímulo desplegadas está dando resultados”, afirmó el secretario de Política Económica, Axel Kicillof. El viceministro de Economía abrió la última jornada del seminario “La agenda para el desarrollo y la integración: las relaciones Sur-Sur”. Durante su exposición, Kicillof destacó la fortaleza de la economía local para atravesar “la mayor crisis en la historia del capitalismo” con independencia económica, sosteniendo los niveles de empleo y el mercado interno. El economista expresó su “optimismo” ante la reactivación reciente que muestran algunas ramas de actividad industrial.

“La idea de que el crecimiento se derrama tarde o temprano al pueblo es un lugar común de la ortodoxia y la derecha. Nosotros demostramos lo contrario. La única estabilidad que se le puede dar al crecimiento es dedicarse a la inclusión social que tiene como subproducto al crecimiento”, afirmó el funcionario ayer por la mañana. “En la Argentina se han podido hacer muy buenos negocios que son sostenidos por las mejoras en el poder adquisitivo de los salarios y el empleo”, consignó Kicillof en referencia a los reclamos de algunos sectores empresarios.

La exposición del secretario de Política Económica en el salón de actos del Banco Nación iba a durar 30 minutos, pero terminó extendiéndose durante casi una hora y media. De todos modos, el economista no alcanzó a presentar las 86 filminas preparadas por su equipo para la ocasión (ver aparte). La exposición de Kicillof giró alrededor de los “resultados del modelo de desarrollo con inclusión social” entre 2003 y 2012. Por esa razón, la presentación se concentró en los logros del Gobierno durante la última década. Los datos del período reciente fueron contrastados con la década del ’90: “No por obsesión sino porque los años ’90 fueron la culminación del proceso neoliberal de desindustrialización y pauperización del pueblo iniciado en 1976”, explicó.

“Que yo esté acá no responde a lo que sucedió este domingo”, aclaró el secretario de Política Económica antes de comenzar su exposición. Si bien remarcó que su participación en el evento organizado por el Cefidar estaba prevista desde hace varias semanas, su intervención no ahorró cuestionamientos para con los analistas económicos ni los políticos que “pronostican crisis cada dos años”.

“La ortodoxia tiene un recetario muy sencillo para aplicar en cualquier momento y lugar: bajar el gasto y los salarios, subir las tasas de interés, endeudarse y devaluar. Para la heterodoxia no hay recetario, sino la realidad”, afirmó el funcionario, para luego apuntar contra “el elenco estable de ventrílocuos que se benefician con la aplicación de esas políticas”.

Para Kicillof, en la última década (2003-2012) se registró el mayor crecimiento promedio en la historia argentina: 7,2 por ciento anual promedio. “Argentina fue un megaendeudador serial que hacía cualquier cosa para recibir un dólar. Ahora no crecimos en base al endeudamiento y no somos esclavos de los movimientos internacionales de capitales. Eso rinde frutos. Nadie está exento de la crisis, pero la pregunta es cómo evitar que se transforme en una debacle sobre los sectores populares”, enfatizó el funcionario, quien estuvo acompañado por el titular de la CNV, Alejandro Vanoli, uno de los organizadores del evento.

“La política de ingresos no es más que una forma de apuntalar la rentabilidad de los capitalistas. El mercado interno es lo que permite crecer a estas tasas, mejores condiciones y reindustrializarse”, explicó Kicillof. Se trata del argumento que esgrime CFK cuando convoca a los empresarios a apuntalar la inversión, ya que los niveles de demanda están “garantizados” por las políticas públicas. “Se puede crecer con salarios bajos y devaluación, pero es un crecimiento espurio basado en finanzas y servicios, no es sustentable”, sostuvo el economista.

En ese sentido, el funcionario destacó el crecimiento de la inversión con relación al promedio de los ’90 (pasó de 18,2 a 21 por ciento del PIB), “a pesar del llamado mal clima de negocios y la inseguridad jurídica”. “Nuestra economía es una economía fundamentalmente privada. La inversión se dio por parte de las empresas privadas, porque tuvieron buena rentabilidad y competencia”, argumentó el funcionario, quien señaló que las expectativas también juegan un papel central en las decisiones de inversión.

“Estamos en una de las crisis más importantes de la etapa capitalista. Por eso resulta anacrónico que los desafíos del proyecto económico sean cómo capitalizar el viento de cola. Se creció con inclusión social en un momento de enorme incertidumbre y turbulencia internacional. No son tiempos de vientos de cola, sino de viento de frente”, expresó Kicillof. Cuando terminó su intervención, el viceministro se retiró rápidamente acompañado por Pablo López, director del Banco Central y ex miembro del equipo de política económica, ya que ambos eran esperados en la autoridad monetaria para participar de la reunión de directorio de todos los jueves.