El Ejército mexicano liberó el domingo a 61 hombres secuestrados por los carteles del narcotráfico en la localidad de Piedras Negras, cerca de la frontera con Texas (EE UU), en el Estado de Coahuila, al norte del país. Los hombres eran obligados a trabajar para el crimen organizado.

Los soldados entraron en una casa de Piedras Negras y encontraron a 64 hombres. Tres de ellos son los presuntos secuestradores. Según un comunicado de la Secretaría (ministerio) de Defensa Nacional, uno de los liberados es de nacionalidad hondureña y al parecer todos habían sido raptados en distintos Estados de México.

Los militares hallaron en otra operación en el mismo municipio más de seis toneladas de marihuana guardada en 470 paquetes. También se incautaron de tres vehículos de lujo con cargadores y cartuchos en su interior.

El secuestro de los 61 hombres sigue el “mismo patrón” que los cadáveres de inmigrantes hallados en abril pasado en distintas fosas de San Fernando, Tamaulipas, Estado fronterizo con Coahuila, afirma Javier Garza, director del periódico de Coahuila, El Siglo de Torreón. En este caso, llamado el de las narcofosas y que conmocionó a la sociedad mexicana entonces , se hallaron 145 cadáveres, en su mayoría inmigrantes tanto mexicanos como centroamericanos que pretendían cruzar la frontera de Estados Unidos. Meses antes, en verano del año pasado fueron encontrados otros 72 cadáveres de inmigrantes centroamericanos también en Tamaulipas.

Garza explica que los inmigrantes secuestrados por los carteles son utilizados como “mulas” para trasladar droga a la frontera, para empaquetarla, mover armas o servir de “halcones” (vigilantes) en las calles.

La zona de Piedras Negras es una zona de influencia del cartel del Golfo, ahora en disputa con Los Zetas. En Coahuila, recuerda Garza, hay 159 denuncias por desapariciones de personas.

En el mismo Estado, en la ciudad de Saltillo, fue detenido el pasado miércoles Carlos Oliva Castillo, alias La Rana, número 3 del cartel de Los Zetas.