El decreto incorpora al parque, considerado el más grande del área central del país, un territorio de 2.386 hectáreas que pertenecían a la Reserva Forestal Cordillera Volcánica Central, donde se originan varios de los más importantes mantos acuíferos de la región, como los de Barva y Colima.

“El interés del Estado es dar protección en aras de manejar y conservar biodiversidad, suelo, recurso hídrico, sobre todo en zonas de gran importancia para el abastecimiento actual y futuro de agua para el consumo humano, recreativo, industrial e hidroeléctrico”, señaló la Presidencia.

El Parque Nacional Braulio Carrillo es uno de las reservas con protección absoluta más importantes del país, no sólo por su papel en la conservación de nuestras fuentes de agua, sino por la rica y complejidad diversidad biológica que alberga.

En su bosque primario del tipo tropical húmedo coexisten 6.000 especies de plantas, lo cual representa aproximadamente la mitad de todas las especies de flora del país

Una gran variedad de especies de aves habitan el parque, unas 515 entre residentes y migratorias, entre las cuales destacan el zopilote rey, el pájaro sombrilla, el jilguero y el quetzal.

Entre las especies residentes de mamíferos se encuentran los monos carablanca, colorado y aullador, la danta, el puma y el jaguar, el saíno, el oso colmenero, la martilla, el cabro de monte, la guatusa, el coyote, el pavón y tepezcuinte.

Dentro del territorio del parque, con alturas que van desde los 36 metros sobre el nivel del mar hasta los 2.906, hay dos volcanes inactivos: el Cacho Negro y el Barva.