En un mensaje con motivo del Día Mundial de la Alimentación, Ban Ki-moon recordó que se han logrado progresos importantes en la pasada década, y la proporción de personas subalimentadas ha disminuido a casi la mitad.

No obstante, alrededor de un tercio de los alimentos producidos se desperdician o se pierden y casi 800 millones de personas siguen padeciendo hambre, a pesar de producirse lo suficiente para alimentar a toda la población mundial. Por lo que afirmó que poner fin al hambre “es responsabilidad de todos”.

En el Día Mundial de la Alimentación, este año se hace especial énfasis en la necesidad de romper el ciclo de la pobreza rural.

Además, se ha celebrado en el marco de la Expo Milán 2015, una muestra universal en la que están presentes las Naciones Unidas a través de diversos actos en los que han participado, entre otras agencias el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que conmemora este año su 70 aniversario.

En esa ciudad italiana, durante un acto conmemorativo de este Día Mundial de la Alimentación, Ban Ki-moon enfatizó que para erradicar el hambre se debe contemplar los 17 objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible como un propósito integral e indivisible.

“Estamos aquí para mostrar nuestro compromiso de lograr seguridad alimentaria para todos, para consolidar un movimiento a nivel global para poner fin al hambre. Esto irá de la mano con una mejoría en el plano de la salud, del desarrollo económico y de la inclusión social para los individuos y las sociedades”, manifestó el titular de la ONU.

Durante otro foro celebrado en Turín el jueves, dedicado a las economías locales, Ban Ki –moon pidió a los participantes que alienten a sus autoridades locales a involucrarse en los esfuerzos para un desarrollo sostenible y que estos recojan y tengan en cuenta las opiniones de sus ciudadanos.

Resaltó además que las acciones a nivel local son cruciales también para dar una respuesta global al cambio climático.

Romper el círculo de la pobreza

Cerca de 1.000 millones de personas en los países en desarrollo viven en la pobreza extrema. El setenta y ocho por ciento de ellos viven en zonas rurales, donde la agricultura es la principal fuerza impulsora de la economía rural y, en algunos casos, de toda la actividad económica.

En los últimos 20 años, los programas de protección social se han extendido rápidamente en los países en desarrollo, llegando a 2.100 millones de personas, gracias a la asistencia social, los seguros sociales y las intervenciones en el mercado laboral.

Sin embargo, hoy solo el 36 por ciento de la población mundial recibe algún tipo de protección social. La mayoría de las familias que no se benefician de los programas de protección social vive en zonas rurales de los países en desarrollo. Son productores de subsistencia, agricultores familiares o trabajadores agrícolas sin tierra que dependen aún de sus propios recursos y redes para gestionar sus medios de subsistencia y hacer frente a los riesgos.

Aunque la agricultura desempeña un papel clave en la erradicación de la pobreza y el hambre, en estas circunstancias ofrece poco por sí misma, como camino para salir de la pobreza.

La protección social hace más que aliviar el hambre y la pobreza. Muchos países en desarrollo están reconociendo cada vez más que es necesario adoptar medidas de protección social para aliviar las privaciones inmediatas de las personas que viven en la pobreza y para evitar que otras caigan en la pobreza cuando se produce una crisis.

En los países donde las mujeres tienen un acceso limitado a la tierra, servicios financieros, tecnologías y mano de obra, los programas de protección social pueden suponer una gran mejora, en particular, mediante la prevención de la malnutrición materno-infantil. Por otra parte, se ha demostrado en repetidas ocasiones que las intervenciones de protección social tienen un mayor impacto en la educación, la salud y los resultados nutricionales cuando las mujeres son las beneficiarias directas.

Desde 1979

La finalidad del Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es la de concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza

El Día coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945. En 1980, la Asamblea General respaldó la observancia del Día por considerar que "la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental".