Los efectos a largo plazo de la contaminación pueden ser muy dañinos, dice la Defensoría.

La funcionaria acudió ante la comisión legislativa para presentar la opinión de su despacho sobre el reciente decreto ejecutivo que autoriza la inscripción de nuevos plaguicidas, el cual ha sido blanco de críticas por parte de los grupos ambientalistas del país.

Crespo dijo que la Defensoría llevó a cabo una investigación acerca del uso y consumo de plaguicidas en el país, “particularmente en relación con los efectos de estos productos sobre la salud de los trabajadores agrícolas y la población expuesta a los mismos, lo cual afecta de alguna forma el efectivo y pleno disfrute de sus derechos fundamentales”.

Señaló que esta investigación se llevó a cabo ante “preocupantes reportes” de que Costa Rica es uno de los países de mayo consumo de plaguicidas en el mundo, sí como por casos recientes de intoxicación con agroquímicos en Siquirres de Limón y en San Carlos, debido a la contaminación de las aguas.

“En el informe final de esta investigación, se giraron recomendaciones a los Ministerios de Salud, Agricultura y Ganadería, Trabajo y Ambiente; así como a la Caja Costarricense del Seguro Social, dirigidas a la protección de los derechos fundamentales de la población, particularmente, el derecho a la salud y el derecho a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”, dijo la Defensora.

Añadió Crespo que uno de los resultados de la investigación es que los técnicos del Ministerio de Salud y de Medio Ambiente tenían reservas importantes en relación con ciertos aspectos del decreto, ya que consideran que las modalidades de registro de nuevos productos no permiten una adecuada valoración de los impactos de los plaguicidas en el medio ambiente y en la salud humana.

Existe, agregó, una gran preocupación por los efectos crónicos y el impacto a largo plazo de tales productos, “como sucedió en el pasado con el uso y la exposición al nemagón, producto que se utilizó durante décadas en las fincas bananeras y con cuyas consecuencias se está lidiando aún hoy.

“Un ejemplo reciente de la preocupación sobre los efectos crónicos sobre la salud, es el caso del “glifosato”, el cual fue clasificado como “posible cancerígeno” por la Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer  de la Organización Mundial de la Salud, pues se le vincula con el desarrollo de un tipo de cáncer específico, el “Linfoma No Hodgkin”.  La Defensoría formó parte de una Comisión Interinstitucional que analizó la evidencia científica existente sobre este producto y recomendó que se prohíba el uso no agrícola del glifosato, específicamente en espacios públicos y áreas urbanas”.