La “certificación” es un instrumento que se usa a nivel mundial para garantizar el origen orgánico de los productos que se ofrecen a los consumidores pero las certificaciones por agencias internacionales tienen costos prohibitivos para nuestros productores orgánicos, principalmente para las micro, pequeñas y medianas empresas que no pueden certificar.

Esta alianza entre productores, consumidores y el Gobierno logró implementar un sello costarricense que entró en vigencia este martes, con la firma del acuerdo por los representantes de la Feria Verde de Aranjuez, los consumidores agrupados en la Asociación Amantes de lo Orgánico –AAMOR- y el Ministerio de Agricultura y Ganadería –MAG- por la viceministra Tania López, a cargo de la agricultura orgánica y comprometida con la emisión del sello de Certificación nacional.

En Costa Rica, en la Ley de promoción de la agricultura orgánica (L8591) esta previsto un sistema de certificación participativa que articula además de la relación de confianza entre productor/consumidor, a la institucionalidad pública y privada, que no había sido activado hasta este momento.

Los representantes de la Feria Verde de Aranjuez y de la Asociación AAMOR explicaron que esta alianza no acaba en el intercambio comercial, incluye la promoción de políticas públicas de apoyo a este sector, investigación e innovación, capacitación y educación para productores y consumidores así como la promoción de la cultura y la preservación de tradiciones.  

La “Certificación Participativa”, nombre del nuevo sello, tiene la misma validez que las certificaciones de una agencia certificadora internacional limitada al mercado costarricense, dijo Carmen Lizano representante de los productores, “la gran diferencia, dijo, es que a nivel de costos es mucho más económica” lo que abre las puertas para que productores de todo el país puedan certificar su producción.

El mercado de lo orgánico se está extendiendo en nuestro país -como ocurre en el resto del mundo- y tiene su principal punto de intercambio en la Feria Verde de Aranjuez, aunque existen otras ferias hermanas como la Feria del Trueque en Paso Ancho y en varias comunidades.

Flory Cerdas, de la Asociación de Productores Orgánicos de Turrialba –APOT- una de las promotoras de la certificación, resaltó que los beneficios que la agricultura orgánica van más allá de los aportes a la calidad de vida de la población, tiene además una verdadera preocupación por el cuidado del ambiente: la tierra, el agua y los alimentos.

Lo orgánico es una lucha para los productores y para el consumidor para producir y conseguir alimentos libres de sustancias venenosas y contaminantes, agregó Cerdas.

En la actividad participaron también el Movimiento de Agricultura Orgánica (MAOCO), el Movimiento Agroecológico Latinoamericano y del Caribe (MAELA), y la Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (CEDECO).

El lanzamiento del sello de “Certificación Participativa” se realizó durante un desayuno orgánico en el restaurante La Verbena en el que participaron funcionarios del MAG, productores, consumidores, músicos y el director del Centro Cooperativo Sueco, Joakim Olsson, que desde hace años apoya proyectos de agricultura orgánica en Costa Rica y otros países latinoamericanos.