El Conasif dio a conocer pasadas las 8 de la noche del miércoles, que la funcionaria había presentado la dimisión al cargo que aún no había asumido (lo iba a hacer el 1 de marzo) para evitar una mayor división.

Jiménez, quien es asesora del presidente del Banco Central, Olivier Castro, fue nombrada por el Conasif en diciembre pasado, pero los detalles del nombramiento no trascendieron hasta hace pocos días. En particular, la noticia de que el salario de la funcionaria pasaría de unos 6 millones de colones mensuales a casi 11 millones, provocó fuertes críticas por parte de diputados y medios de comunicación.

El diputado Ottón Solís dijo que Jiménez iba a recibir unos 137 millones de colones por año, incluyendo el sueldo mensual, aguinaldo, salario escolar y otros pluses.

El nombramiento es producto de lo que el diputado Solis calificó como “un círculo cerrado entre amigos”, un nombramiento “casi a dedo”.

Por su parte, el presidente Luis Guillermo Solís expresó "decepción" y "molestia" por el nombramiento para un cargo que, según dijo el diputado Ottón Solís, no tiene siquiera funciones asignadas.

De acuerdo con el presidente, la designación “envía un mal mensaje a la ciudadanía cuando se ha reducido al mínimo el aumento salarial de los empleados públicos y cuando se procuran e impulsan medidas de austeridad y ahorro en todo el país”.

El gobernante dijo que la Casa Presidencial no tuvo conocimiento previo de ese proceso y explicó que él no tiene autoridad para derogar el nombramiento porque la Conasif funciona con autonomía que le otorga la ley.

Tras conocer la renuncia de Jiménez, el presidente Solís dijo estar satisfecho con la decisión de la funcionaria.

"La señora Jiménez ha interpertado correctamente el clamor del pueblo costarricense, que es el del Gobierno, de procurar una administración austera, eficaz y a tono con el esfuerzo nacional de reducción del gasto público en tiempos de gran estrechez fiscal", puntualizó el gbernante.