Luis Arce (derecha), candidato del MAS, junto al expresidente Evo Morales.

Arce supera ampliamente al expresidente centrista Carlos Mesa (17,1%) y a la mandataria transitoria de derecha Jeanine Áñez (16,5%), según la encuestadora Ciesmori.

El sondeo, encargado por el diario El Deber y el canal de televisión Unitel, abarcó a 2.224 personas y fue realizado entre el 7 y el 14 febrero en las capitales de los nueve departamentos del país, con un margen de error del 2,07%.

Una encuesta en enero de Mercados y Muestras, para el diario Página Siete, daba un 26% al economista Luis Arce, considerado el padre de la estabilidad económica boliviana.

El líder civil conservador Luis Fernando Camacho acumuló un 9,4%, seguido del predicador evangélico de origen coreano Chi Hyun Chung (5,4%). La mayor sorpresa es el resultado del expresidente de derecha, Jorge "Tuto" Quiroga, que apenas logra el 1,6%.

El candidato de Morales encabeza la encuesta en cinco departamentos: La Paz (oeste), Cochabamba (centro), Potosí (suroeste), Oruro (sur) y Pando (norte), mientras que Áñez triunfa en Tarija (sur) y Beni (noreste), su tierra natal. Mesa únicamente se impone en Chuquisaca (sureste).

Camacho, que protagonizó las protestas sociales que derivaron en la renuncia de Morales en noviembre, logra un 28% en Santa Cruz (este), la región más desarrollada del país, seguido de Áñez, con un 26,3%. Arce suma apenas un 16% ahí.

De prevalecer estos resultados, Arce y Mesa disputarían un balotaje el 14 de junio.

La Constitución establece que si en primero acumula más del 40% de los sufragios válidos con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo es ungido directamente ganador en primera vuelta. 

Las elecciones del 3 de mayo fueron convocadas de forma extraordinaria tras la anulación de los comicios del 10 de octubre, después de que una auditoría de la OEA denunciara irregularidades a favor del entonces presidente Morales, que se postuló a un cuarto mandato.

Morales, que gobernó casi 14 años, desde 2006, se vio obligado a renunciar tras el informe de la OEA y después de soportar tres semanas de presión en las calles y de perder el apoyo de los militares.