En el libro Diálogos sobre Europa: crisis del euro y recuperación del pensamiento crítico (2015), que recoge más de 20 entrevistas a políticos y pensadores, en las que intentó rastrear las causas de la crisis y analizar la actualidad política del Viejo Continente, entre ellos el presidente griego Alexis Tsipras, el ex premier portugués Mario Soares y el ideólogo español Juan Carlos Monedero, el embajador argentino en Portugal, Jorge Argüello, abordó esta cuestión.

Soares afirmó que el hecho de que el Banco Central Europeo no pusiera en circulación la cantidad necesaria de euros logró que los países más pobres cayeran en las medidas de austeridad. “Si nosotros en Europa fabricáramos euros como los americanos fabrican dólares, ahora no tendríamos ningún problema: hubiéramos pagado todo lo necesario. Pero Alemania, para seguir siendo el principal país de la UE, evitó que el euro se desarrollara y por eso no hay euros”, explicó.

Si bien la escasez de la moneda única es una de las causas que provocó que los países adoptaran medidas de austeridad, Soares indicó que dichas medidas no garantizan la salida de la crisis. “La manera de superar la crisis es, justamente, evitar la austeridad que nos quieren imponer y que impide desarrollarnos económicamente. El neoliberalismo estadounidense contagió a la UE y ese contagio determinó la crisis europea. Todo gracias al liderazgo de madame Angela Merkel. Ella procedió exactamente como querían los mercados usureros”, explicó el ex primer ministro en el libro.

En este sentido, la entrevista con el principal ideólogo de Podemos, Juan Carlos Monedero, permite hacer una lectura sobre el ascenso y popularidad de los nuevos movimientos Podemos en España o Syriza en Grecia, más allá de un voto de protesta circunstancial ante la crisis y la gestión de los partidos tradicionales.

“Detrás del éxito electoral de una fuerza como Podemos está el agotamiento del régimen de 1978, el nacido de la Constitución aprobada ese mismo año en España. Los consensos que sostenían el régimen se han roto, de la misma manera que los actores políticos principales han perdido su capacidad para sostener la legitimidad del gobierno”, opinó Monedero.

En un nuevo contexto de deuda y desempleo, los nuevos movimientos vienen a disputar el poder a los partidos políticos tradicionales cambiando el eje de las propuestas. “Podemos, continuando el recurso puesto en marcha por el movimiento indignado (el 15M), cambió el relato y en vez de hablar de crisis habló de estafa; en vez de reprochar a los ciudadanos, señaló a los banqueros y a los políticos asimilados al poder financiero acusándolos de ser una ‘casta’ ajena a la democracia y enemiga del pueblo. En vez de asumir acríticamente todo lo que venía de Europa, acertó a entender que Europa ahora mismo está en manos de grupos de interés que velan por sus propios intereses y los de las grandes corporaciones”, afirmó Monedero.

Pese a las nuevas propuestas, los países europeos necesitan del regreso de la primacía de la solidaridad que regía la UE desde sus inicios. El presidente griego, Alexis Tsipras, afirma en el libro que la crisis y el estancamiento tuvieron como efecto el crecimiento del euroescepticismo y el fortalecimiento de la extrema derecha.

“Tenemos que diferenciarnos. A esa Europa hay que oponerle nuestra propia propuesta alternativa: la de una Europa solidaria, con cohesión social, equidad y democracia, una Europa de sus pueblos. Por lo tanto, necesitamos un nuevo modelo económico y político que tenga centro en las personas y la democracia, uno que redistribuya la riqueza con justicia. Hace sólo unos años nos descartaban ‘por utópicos’: ahora, esta salida es la única alternativa realista para Europa”, sentenció el líder del partido de izquierda griego Syriza.

La experiencia de la UE puede resultar útil para los bloques regionales latinoamericanos, dice el economista estadounidense Barry Eichengreen, otro de los entrevistados. “La integración económica, como opuesta a la integración monetaria, es algo que América latina debería tomar para sí. Las condiciones económicas, financieras y políticas previas necesarias para asegurarse el buen funcionamiento de una unión monetaria son muchas. Y es peligroso moverse prematuramente en esa dirección”, advirtió Eichengreen.

En este sentido, Argüello expresó que Europa debe servir como ejemplo pero no como modelo. “No habrá lugar en el mundo globalizado sin integración de la propia región que potencie nuestra presencia”, opinó. Sin embargo, cada proceso de integración es singular. No hay recetas que garanticen el éxito.