No hablemos ya de Venezuela donde para ellos lo que hay es una tiranía "comunista", conculcadora de todas las libertades, que se inventa fantasías de agresiones, golpes e injerencias para aumentar la persecución de los "pacíficos" opositores.

Que todos los países de Sur América con una sola voz, clamen por el respeto a ese gobierno y salgan al paso a las descabelladas acciones de Obama, no les dice nada. Eso se ignora.

Ahora se han lanzado también contra Dilma Rousseff. En Brasil se ha puesto al desnudo y se investiga una fuerte corruptela en Petrobras, que es la empresa estatal que extrae y administra el petróleo de ese país. La presidente Rousseff ha dicho que no habrá contemplación alguna con los responsables del gigantesco fraude.

Contra ella no hay acusación alguna. Los jueces han apuntado que no tiene nada que ver. Pero en Brasil la derecha se ha echado a la calle pidiendo su cabeza, e incluso, los más atrasados, el regreso al gobierno militar.

Aquí con esa falta de seriedad y con una parcialidad que los exhibe, los "doctos" comentaristas dan por culpable a la presidente, igual que lo hacen con Cristina Fernández en Argentina, y por supuesto todos los días con los dirigentes chavistas. Que no haya prueba alguna, que no exista en ningún tribunal la menor acusación, no importa. Para sus propósitos da igual.

Se trata de dar por demostrado que la izquierda está plagada de ladrones, que eso de robar no es exclusividad de gobernantes de la derecha. En algo llevan razón, también en las filas de la izquierda aparecen personajes de pocos escrúpulos, oportunistas a los que deslumbra el dinero. Que los ha habido, los ha habido.

Pero hay una diferencia sustancial. En México, en Perú, en Guatemala, en El Salvador, en Brasil, en Argentina, en Ecuador, aquí mismo entre nosotros, han sido encontrados culpables y condenados ex-presidentes ladrones, todos gente de derecha. Pero de izquierda no conocemos ninguno. Se pueden dar mil alambicadas explicaciones pero es una realidad.

De los comentaristas del cuento no hemos leído agrias denuncias y menos rotundas condenas de todos estos "señores" de su lado de la acera. Parece ser que eso no está actualizado en sus, sin duda, bien coordinadas agendas.

Sus objetivos apuntan a debilitar el ascendente flujo de gobiernos progresistas y de izquierda en toda Latino América, que los tiene haciendo el tristísimo papel de charlatanes.