El trabajo infantil es una violación a los derechos fundamentales de las personas menores y no contribuye al desarrollo de los países.

En su intervención al inicio de una semana de debates en Durban, Sudáfrica, y online, el Presidente Cyril Rhamaphosa pidió a los delegados que se comprometieran a tomar "acciones de gran alcance" para marcar la diferencia en la vida de los niños.

“Estamos aquí porque compartimos la convicción de que el trabajo infantil en todas sus facetas es un enemigo. El trabajo infantil es un enemigo del desarrollo de nuestros niños y un enemigo del progreso. Ninguna civilización, ningún país y ninguna economía pueden considerarse a la vanguardia del progreso si su éxito y su riqueza se han construido sobre las espaldas de los niños".

El director general de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder, se hizo eco de este llamamiento.

“Algunos dicen que el trabajo infantil es una consecuencia inevitable de la pobreza, y que tenemos que aceptarlo. Pero esto es un error. Nunca podemos resignarnos al trabajo infantil. No tenemos que hacerlo. Es esencial abordar las causas profundas, como la pobreza de los hogares. Pero no nos equivoquemos, el trabajo infantil es una violación de un derecho humano básico, y nuestro objetivo debe ser que todos los niños, en todas partes, estén libres de él. No podemos descansar hasta que eso ocurra". 

Ante la inminencia de la fecha límite de 2025 para la eliminación del trabajo infantil de la ONU, muchos oradores destacaron la necesidad urgente de recuperar los progresos realizados en muchas regiones antes de la pandemia de COVID-19 .

Las últimas cifras muestran que 160 millones de niños  -casi 1 de cada 10 niños de todo el mundo- siguen trabajando. Las cifras están aumentando y la pandemia amenaza con revertir años de progreso. El trabajo infantil ha crecido especialmente en el grupo de edad de 5 a 11 años.

Es la primera vez que la Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil se celebra en África, una región en la que el trabajo infantil es más elevado y los progresos son más lentos. La mayor parte del trabajo infantil en el continente -alrededor del 70%- se realiza en la agricultura, a menudo en entornos en los que los niños trabajan junto a sus familias.

La conferencia se basará en las cuatro Conferencias Mundiales anteriores, celebradas en Buenos Aires (2017), Brasilia (2013), La Haya (2010) y Oslo (1997), en las que se concienció sobre el problema, se evaluaron los avances, se movilizaron recursos y se estableció una dirección estratégica para el movimiento mundial contra el trabajo infantil.

Se espera que la conferencia concluya con un "Llamamiento a la Acción de Durban" que esbozará compromisos concretos para ampliar la acción para eliminar el trabajo infantil.