Para conocerlas más de cerca y determinar mejor su importancia, el Centro de Investigaciones Apícolas Tropicales de la Universidad Nacional (Cinat-UNA), instaló dos “hoteles para abejas”, el primero en el campus Benjamín Núñez desde noviembre del año anterior; el segundo recién instalado en el campus Omar Dengo en conjunto con el programa UNA Voluntariado.

“Estas estructuras sirven como hospederos para este tipo de abejas, cuya función principal es la de polinizar plantas”, explicó Ingrid Aguilar, investigadora del Cinat-UNA.

En realidad, los hoteles para abejas no son una novedad en el mundo, se usan desde 1950 a raíz de la disminución de la abejas de la especie megachile, necesarias para la polinización de la alfalfa. Posteriormente su uso se ha extendido en Estados Unidos, Canadá y Europa. Sin embargo, la del Cinat-UNA es la primera experiencia que se conoce a nivel centroamericano.

“El 80% de las plantas silvestres son polinizadas por insectos, en su mayoría abejas; factores como la disminución de su hábitat, la introducción de especies exóticas, el uso de plaguicidas, los patógenos y el cambio climático, afectan las poblaciones y por ende al ser humano”, detalló Aguilar.

Carlos Vargas, apicultor y artesano de la zona de Tacares de Grecia, es el encargado de construir las estructuras que coloca el Cinat-UNA.

“Todo se construye con material reciclado –afirma-. Se les colocan distintos sustratos para que llegue a habitar no solo una especie de abejas sino varias e incluso otros insectos. Yo las comercializo en forma de casitas o troncos y hay en distintos tamaños”, dijo Vargas.

De acuerdo con Aguilar cualquier persona que lo desee puede tener un hotel para abejas. “El objetivo de estas estructuras es la conservación, se pueden colocar en el patio de la casa y las abejas van a llegar, así usted contribuirá a la conservación, igual que en el medio silvestre. Se debe tener cuidado de no manipularlas porque estas abejas tienen aguijón, pero no son tan agresivas porque no están defendiendo a una colonia”.