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De esa forma, la mayoría de cantones de esta región se encuentra hoy bajo alerta naranja, son epicentro de los nuevos brotes de coronavirus. Precisamente, en estas zonas calientes se ubican al menos 58 empresas empacadoras y comercializadoras de piña, cítricos, caña de azúcar y tubérculos, sobre todo yuca, ñame, malanga y ayote.

En el cantón de San Carlos, cuyas llanuras se extienden hasta la frontera con Nicaragua, se encuentran 32 de ellas, de acuerdo con datos recopilados por este medio con base en directorios de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) y de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep).

Eso sin contar las miles de hectáreas sembradas de estos productos y las dedicadas a ganado lechero y de doble propósito en las zonas afectadas: San Carlos, Upala, Los Chiles y Guatuso; así como los distritos de Sarapiquí, en Heredia; Río Cuarto en Grecia y San Ramón.

Aquí, la piña lidera como principal actividad agrícola para exportación y mercado nacional, con 17.862 hectáreas sembradas. Le siguen la yuca con 10.290 hectáreas, la naranja con 9.635 hectáreas y la caña de azúcar con 7.936 hectáreas, de acuerdo con cifras recientes del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Mientras la piña se produce durante todo el año en las fincas de la zona, la cosecha de naranja y caña se da entre diciembre y marzo.

La semana pasada el ministro de Agricultura y Ganadería, Renato Alvarado Rivera, y el de Salud, Daniel Salas, anunciaron la ejecución de un plan de intervención sanitaria conjunta, ante el impacto que está teniendo el avance de la pandemia por COVID-19 en estos distritos de la zona norte.

El plan contempla la supervisión estricta de los protocolos establecidos para las empresas del sector, así como inspecciones laborales de parte del Ministerio de Trabajo —las cuales iniciarán en los próximos días—. Asimismo, se han trasladado a albergues a aquellos trabajadores contagiados que no cuentan con condiciones para mantener el aislamiento social.

BENEFICIOS DE ZONAS FRANCAS

Dos de estas empresas exportadoras, ubicadas una en Santa Rosa de Pocosol y otra en Pital, están bajo el régimen de zonas francas. Aunque no están dentro de un parque industrial, gozan de sus beneficios tributarios, según datos de la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Costa Rica (Azofras).

Una de las empresas se dedica a la comercialización de tubérculos parafinados y la otra a la comercialización de fruta fresca y producción de frutas congeladas, jugos y pulpas. Ambas gozan de excepciones en pago de derechos de importación de mercancías y exoneraciones de impuestos sobre las compras locales de bienes y servicios.