Saudi-Arabien Drohnen-Angriff auf Aramco-Ölaufbereitungsanlage (Reuters)

La lista de hechos comprobados no es larga: durante la noche del sábado 14 de septiembre de 2019, drones atacaron dos importantes refinerías de petróleo en Arabia Saudita. El daño económico es enorme, pero al menos estimable. Algo que no puede decirse, sin embargo, de las consecuencias políticas. En primer lugar, está la pregunta por el culpable.

¿Quién atacó, y quién no?

Los rebeldes hutíes de la vecina Yemen reclamaron la autoría del ataque poco tiempo después. Su motivo: los rebeldes luchan en su país, desde hace años, contra el gobierno yemení. Irán les apoya en ese empeño. El gobierno yemení, por otro lado, es apoyado por una coalición internacional liderada por Arabia Saudita. El portavoz de los hutíes, Jihja Sari, pidió a Arabia Saudita que detenga la "agresión" contra Yemen y ponga fin al bloqueo del país.

Las reacciones de Estados Unidos, sin embargo, se dirigieron completamente contra Irán. Primero, se pronunció el Secretario de Estado, Mike Pompeo. A través de Twitter, culpó directamente a Irán por los ataques. "En medio de los llamados a rebajar tensiones, Irán lanzó un ataque sin precedentes contra el suministro mundial de energía. No hay evidencia de que los ataques vinieran de Yemen", según Pompeo.

De manera algo más vaga, se expresó el presidente Donald Trump el domingo. "Hay razones para creer que conocemos al culpable", afirmó Trump a través de Twitter. El argumento principal de Estados Unidos: según las imágenes de satélite, los ataques habrían provenido más bien de Irán o Irak, y no desde el sureño Yemen.

Irán rechazó con vehemencia las acusaciones de Estados Unidos, calificándolas de "incomprensibles y sin sentido", de acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Teherán. Su objetivo es justificar "acciones futuras" contra Irán, asegura la República Islámica: "Como la política estadounidense de máxima presión sobre Irán ha fallado, los estadounidenses han cambiado ahora a la de máximas mentiras".

Entre todos los involucrados, Arabia Saudita ha sido hasta ahora la más cauta. Aunque el gobierno de Riad calificó los ataques como un "acto de terrorismo", no ha acusado hasta ahora directamente a Irán por ellos. Sin embargo, una investigación aún en curso indica que "las armas utilizadas en ambos ataques vinieron de Irán", dijo el portavoz de la coalición militar liderada por Arabia Saudita, Turki al-Maliki, este lunes en Riad. Ahora, se examina desde dónde se dispararon esas armas.

¿Qué sigue?

Los rebeldes hutíes amenazaron el lunes con más ataques. Los activos de la petrolera estatal saudí Aramco siguen en la mira, dijo la milicia. "Le aseguramos al régimen saudí que nuestro largo brazo podrá llegar a cualquier lugar que queramos, en el momento que elijamos", declaró el portavoz hutí, Jihja Sari.

Trump, listo para responder

Por otro lado, Trump aseguró, a través de Twitter, que Estados Unidos está listo, "cargado y desbloqueado", pero sin mencionar posibles culpables o pasos concretos.

Tampoco desde Irán ha llegado hasta ahora ningún signo de relajación. Por el contrario, el país ha rechazado las especulaciones sobre una posible reunión entre su presidente Hasan Rohaní y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No hay "plan alguno” para que los dos se reúnan al margen del próximo debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, dijo un portavoz del ministerio iraní de Exteriores este lunes. El domingo, Estados Unidos había dejado abierta, desde la Casa Blanca, la posibilidad de un encuentro entre Trump y Rohaní.

¿Cuáles son los escenarios más probables?

El politólogo Christian Hacke considera muy probable que Irán sea el autor intelectual de estos ataques con aviones no tripulados. "La pregunta es, si fue directa o indirectamente". Si Irán estuviera detrás de esto, habría enviado un mensaje claro: que, incluso sin armas nucleares, el país podría causar graves daños a Arabia Saudita y a la economía mundial.

Ni los expertos ni probablemente las partes en conflicto tienen muy claro qué sigue ahora. Desde conversaciones conjuntas hasta un ataque de represalia, todo es posible, sugiere a DW el politólogo Christian Hacke. "Lo mejor sería que todos se sentaran en Nueva York y dijeran: ese no es el camino a seguir". Pero esta no es la opción más probable.

Los intereses en esta confrontación son demasiado fuertes. "Desafortunadamente, no se puede descartar que habrá un período prolongado de desgaste hasta que ambas partes se agoten y digan: ahora cedemos un poco", opina Hacke.

Si se llegase a un ataque de represalia, Arabia Saudita, Israel y las fuerzas duras en los Estados Unidos serían los tres jugadores clave, dice el politólogo. Pero, "la pregunta, completamente diferente, es si se llegará a eso".

Y es que lo más difícil de la situación, según Hacke, es la imprevisibilidad del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. "Lo que dice no es en absoluto congruente con lo que hace", señala Hacke: "Puede hacer algo dramático, o no hacer nada, retirarse. No lo sabemos".

A todo esto se agrega la confusa situación actual en la Casa Blanca. ¿Quién se convertirá en el nuevo asesor de Seguridad de Estados Unidos? ¿Cuán poderoso es el Secretario de Estado, Mike Pompeo? ¿Y quién tiene todavía alguna influencia sobre Donald Trump? "Por supuesto, la incertidumbre y la imprevisibilidad de uno de los principales jugadores agrega mucho a esta ya explosiva situación", concluye Hacke. (rml/ers)

YEMEN, UNA GUERRA CIVIL OLVIDADA (09.2016)

Conflicto de larga data

Si bien la guerra civil de Yemen comenzó formalmente en 2014, los choques entre los hutíes del norte del país y el Gobierno central tienen una larga historia. En esos enfrentamientos, los rebeldes incluso incursionaron en territorio saudita. Durante el mandato del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, la situación empeoró, con los hutíes luchando abiertamente para tomar el poder.