Graves deficiencias detectó la Contraloría General de la República en los mecanismos de control y fiscalización de los proyectos de vivienda de interés social financiados por el Estado y cuyo ente rector es el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banvhi), tras un estudio detallado.

Entre otras fallas, la Contraloría determinó que no hay mecanismos adecuados para controlar y fiscalizar las viviendas en su fase constructiva; no siempre se realizan estudios de suelos; las entidades autorizadas como contrapartes no tienen capacidad técnica para esa labor; la rendición de garantías por parte de esas entidades, desarrolladores o constructores son insuficientes.

El mismo Banvhi realiza una débil labor de fiscalización directa sobre los proyectos que financia, señaló el ente contralor.

A raíz de estos resultados, la Contraloría ordenó a la junta directiva del Banvhi que “dicte directrices y lineamientos, derogue o reforme normativa existente, y en general, tome acciones tendientes a introducir mejoras sustanciales en los mecanismos de control y fiscalización atinentes a esta materia, que permitan garantizar el cumplimiento de los objetivos de dicho Sistema”.

Calidad constructiva

“… se evidenció que los mecanismos de control instaurados y las acciones de
fiscalización realizadas no han resultado eficaces para evitar anomalías como las
detectadas en los proyectos estudiados, entre las cuales se pueden citar los sistemas de
evacuación de aguas negras de las viviendas en los proyectos Emanuel Ajoy, y Verolís”, indica el informe.

Tales problemas, agrega,  “han perdurado por años sin que se hayan realizado acciones para subsanar o para aplicar los mecanismos contractuales sancionatorios previstos para estos incumplimientos. Lo mismo sucede en el proyecto Bajo Tejares, en el cual se presentaron múltiples problemas constructivos, tanto en las viviendas como en las obras de infraestructura”.

Suelos

El estudio refleja también que “en los últimos 10 años, 12 proyectos de vivienda para los cuales se destinaron ¢6.136,7 millones tuvieron problemas en su ejecución, por causa de la calidad del suelo en que se desarrollaron las obras.  Esta situación, por ser recurrente y por la cuantía de los recursos públicos que se destinan al financiamiento de este tipo de proyectos, afecta sensiblemente la capacidad de gestión del Sistema Financiero Nacional de Vivienda”.

La Contraloría destacó que esta situación se da pese a que el Banvhi ha reconocido desde mucho tiempo la importancia de los estudios de suelo para garantizar el éxito de los proyectos.

Capacidad técnica

Otro de los problemas encontrados por la Contraloría es que la gran mayoría de las entidades autorizadas por el Banvhi para tramitar los bonos, no cuentan con personal técnico y profesional en el área de ingeniería o arquitectura, “que vigile la gestión técnica de la entidad, coadyuve en la administración de los recursos destinados a proyectos de interés social, y quizá lo más importante, que actúe como contraparte en las relaciones que mantienen con los ingenieros y/o arquitectos que intervienen en el desarrollo y fiscalización de los proyectos de vivienda”.

Las anteriores y otras observaciones reflejan una situación grave de carencia de controlos en el Sistema Financiero Nacional de Vivienda, en el que el país invierte ingentes sumas de dinero.

El resultado ha sido que muchos proyectos financiados por el Banvhi presentan grandes problemas constructivos tanto de las casas en sí como de las áreas comunes de las urbanizaciones.