Roma. El papa Francisco canonizó ayer en la plaza de San Pedro a cuatro monjas, dos de ellas palestinas, ante la presencia de unas dos mil personas venidas de países de Medio Oriente y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, a quien había recibido el sábado en audiencia privada en el Vaticano. Al concluir la ceremonia de la canonización, el Papa se detuvo para saludar nuevamente a Abbas e intercambiar con él algunas palabras. Todo tipo de conjeturas se hicieron sobre los contenidos de este breve encuentro sobre el que el Vaticano nada informó, dando a entender que se trató solamente de un saludo de despedida o de una conversación privada. Pero las conjeturas surgieron sobre todo por los comentarios más bien incisivos que algunos aspectos de la audiencia del sábado despertaron en Israel y en la prensa de ese país, ya de por sí molesta por el reconocimiento oficial del Estado Palestino por parte de la Santa Sede en el acuerdo bilateral concluido el 13 de mayo y que debería ser firmado por ambos estados a breve plazo.

Al concluir la canonización, en la oración del Regina Coeli que los domingos a mediodía el pontífice dirige a los fieles, Francisco llamó a los fieles palestinos a la convivencia fraterna, en tácita alusión a la difícil convivencia entre israelíes y palestinos. “Inspirándose en su (de las nuevas santas) ejemplo de misericordia, caridad y reconciliación, los cristianos de estas tierras miren con esperanza al futuro, continuando en el camino de la solidaridad y la convivencia fraterna.” Las dos monjas palestinas –canonizadas junto a una francesa y una italiana– vivieron en el siglo XIX y son las primeras santas de ese país. Marie Alphonsine Danil Ghattas, nacida en Jerusalén en 1843, fundó la orden de religiosas San José de la Aparición, el Instituto de las Hermanas del Santo Rosario, la primera congregación de Tierra Santa. María de Jesús Crucificado Baouardy nació en 1846 en Ibillin, Galilea, quedó huérfana y tras ser obligada a un matrimonio forzado entró en el convento de las Carmelitas Descalzas.

Las críticas de Israel y de la prensa de ese país apuntaron al Papa, y en particular a una frase que dijo durante la audiencia con Abbas el sábado. “Usted es un ángel de la paz”, le habría dicho Francisco al presidente palestino al regalarle un medallón con un ángel que derrota a la guerra. Pero ahora parece que podría haber habido un error de traducción y que la frase en realidad habría sido: “Sea un ángel de la paz”. “O Su Santidad es una persona muy ingenua o bien no tiene la más mínima idea de lo que sucede en Medio Oriente desde hace 70 años”, escribió el diario israelí Yediot Ahronot, el más difundido del país, refiriéndose a la primera versión de la frase que así difundieron algunas agencias internacionales. El rabino de Roma, Riccardo de Segni, comentó por su parte en un tuit: “Todos tenemos necesidad de ángeles de la paz, pero deben ser ángeles verdaderos y paz verdadera”. La sala de prensa vaticana, a través de su portavoz padre Federico Lombardi, se vio obligada ayer a hacer algunas aclaraciones. El Papa ha querido “impulsar el compromiso en favor de la paz”, dijo Lombardi. “El significado del regalo es claro, es un augurio y una invitación a comprometerse por la paz. Cada uno de nosotros debe ser para los otros y para el mundo como un ángel mensajero de paz”, añadió el portavoz, aclarando que Francisco ha regalado el medallón con el Angel de la Paz también a otros presidentes, no sólo a Abbas.

El malentendido, si es que puede llamarse así, se produce en un contexto de por sí significativo: el reconocimiento oficial del Estado Palestino por parte de la Santa Sede, que será sancionado cuando el acuerdo entre los dos estados sea oficialmente firmado, para lo cual todavía no hay fecha. De hecho, Mahmud Abbas, que en Roma se vio también con el presidente Sergio Mattarella y con el primer ministro, Matteo Renzi, quisiera que Italia también reconociera oficialmente al Estado Palestino.

“El Vaticano ha enviado al mundo un mensaje importante en un momento no casual”, declaró a la prensa italiana Bassam Salhi, miembro del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). “El reconocimiento del Estado Palestino es el paso por adoptar por cualquier país que, como Italia, quiere salvar la solución de dos estados en Medio Oriente”, añadió. De hecho el reconocimiento de la Santa Sede se basa en una resolución de la ONU de 2012 que reconoce a Palestina como un “Estado observador” dentro de Naciones Unidas, la misma calificación que tiene la Santa Sede dentro de esa organización internacional. La solución de “los dos estados” nació en la ONU en 1947 pero hasta ahora sólo Israel ha sido reconocido por todo el mundo como Estado.

Durante el encuentro que compartieron el sábado, el papa Francisco y Abbas hablaron de la necesidad del “diálogo interreligioso” para poner fin al terrorismo en Medio Oriente, informó el Vaticano. Igualmente expresaron “gran satisfacción por el acuerdo” recientemente logrado entre los dos estados y hablaron del “proceso de paz con Israel con la esperanza de que se reanuden las negociaciones directas entre las partes para encontrar una solución justa y duradera al conflicto, reiterando el deseo de que, con el apoyo de la comunidad internacional, israelíes y palestinos tomen con determinación decisiones valientes a favor de la paz”, concluyó el comunicado vaticano. Por su parte, Abbas, en un comunicado publicado por Palestine News Network luego del encuentro con el Papa, dijo: “Queremos expresar aprecio a nuestros hermanos cristianos palestinos por su firmeza y la contribución eficaz que han dado para construir la nación Palestina”. Y agregó: “Pedimos a los cristianos palestinos que permanezcan con nosotros para gozar de los derechos de plena ciudadanía, y afrontar con nosotros las dificultades de la vida hasta que logremos la libertad, la soberanía y la dignidad humana”.

El acuerdo Santa Sede-Estado Palestino tiene varios capítulos, explicó en una entrevista con el diario vaticano L’Osservatore Romano monseñor Antonio Camilleri, subsecretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados. En el preámbulo y en el primer capítulo se auspicia una solución de la cuestión palestina y del conflicto entre israelíes y palestinos en el ámbito de la “solución de los dos estados”, esperando un entendimiento entre las partes. Otros capítulos tratan de la libertad religiosa y de conciencia, de la vida y la actividad de la Iglesia en los territorios palestinos y también cuestiones fiscales y de propiedad, indicó. La Santa Sede está negociando también un acuerdo con Israel, en base a tratados de 1993, y cuya parte económica estaría casi lista, según Camilleri.