¿Hacia donde vamos?

Aunque me resulta muy extraño dirigirme a un interlocutor que no sé quién es, como sucede en este caso, pues no sé quien redactó el editorial publicado por La Nación el pasado 27 de junio, con todo respeto quiero indicar a esa persona que está totalmente equivocada, al decir que no deseamos el debate. De ser así, no hubiera respondido su editorial, como lo hice en marzo, cuando dejé pasar el asunto. Una correcta lectura le hubiera permitido comprender  que,  si respondí, es porque en lo personal estoy abierta al diálogo y el debate fecundos. Lo mismo puedo decir de otros miembros del Partido Acción Ciudadana, que me honro en presidir. Qué más quisiéramos en el PAC que una prensa abierta, donde podamos exponer los planteamientos construidos después de mucho estudio, análisis y discusión sobre la realidad nacional e internacional. Por eso agradezco a La Nación la apertura de este espacio, que me permitirá aclarar varios malentendidos.

Etiquetas

El primer aspecto al cual deseo referirme es el del uso de las etiquetas. ¿Quién las coloca y con qué fin? Las etiquetas se pueden colocar desde el interior de una organización, para definir y aclarar aquellos rasgos que la caracterizan. No niego la posibilidad de que con esa intención positiva, las etiquetas también sean colocadas desde el exterior, por parte de personas ajenas a la organización.

En el caso del PAC a menudo se escucha decir a diferentes comentaristas que nuestro partido no tiene ideología, porque no hemos querido identificarnos como social-demócratas, social-cristianos o socialistas. Esto es así porque como señalamos en un artículo anterior, el PAC es un partido de convergencia, en donde han confluido personas de distintas corrientes de pensamiento, quienes están claras de que las ideologías del siglo XX se quedaron atrás y no son capaces de responder a los problemas del mundo actual. Además, los partidos políticos de donde provienen muchos adherentes y simpatizantes del PAC se han desviado de sus cartas ideológicas fundamentales. En América Latina, —para nadie es un secreto—, los partidos socialdemócratas y socialcristianos, antes de centro en el espectro político, se han corrido hacia la derecha. Aunque en el PAC no nos hayamos colocado una de las etiquetas usuales en el pasado, sí tenemos un planteamiento fundamental coherente para dirigir la acción política, y esto es, en esencia, lo que se denomina una ideología.

Pero hay algunos que se empeñan en endilgarnos la etiqueta de “chavistas”. Desconozco quién inventó esa denominación, pero sí recuerdo que empezaron a usarla durante la discusión del TLC, precisamente para descalificar a quienes nos oponíamos a la firma del tratado, por considerarlo lesivo para los intereses nacionales y el bien común. Yo le rogaría al editorialista, que si tiene pruebas, nos indique quiénes son los chavistas infiltrados en el PAC, cuáles son los planteamientos chavistas que han hecho y que la institucionalidad partidaria ha acogido, así como las consignas que han enarbolado. Ni siquiera nuestro querido expresidente del PAC, don Alberto Cañas, ha contestado a esas preguntas; cuando el periodista de otro medio le solicitó decir quiénes son los chavistas respondió: “no sé, no los conozco”.

Continuidad y cambio

Cambios en el PAC, sí, los hay. Las únicas instituciones que no cambian, al igual que las lenguas, son las que ya están muertas. Pero también sabemos que los cambios no pueden ser tan drásticos que desfiguren totalmente a las instituciones hasta hacerlas irreconocibles, como sucedió con los partidos socialdemócratas y socialcristianos que terminaron abrazando la ideología neoliberal.

Según el editorialista uno de los cambios fundamentales en el PAC es el que se da de una dirigencia “tradicional” a la de los “nuevos grupos” que hoy controlan el partido. En este punto voy a referirme a mi caso, pero no es el único: soy de la dirigencia del PAC desde la fundación misma del partido. Me correspondió el honor de trabajar en la coordinación de las tres Convocatorias Ciudadanas, en las cuales con toda claridad hemos externado nuestros planteamientos al electorado para solicitarle un voto responsable, bien informado. Posteriormente me desempeñé como secretaria general, como diputada y, finalmente, como presidenta del Partido. ¿Qué puede hacer pensar al editorialista que pertenezco a los “nuevos grupos” que, según su opinión, hoy controlan el PAC? Lo que sí soy es tolerante, tal vez por mi formación en el campo de la historia. Aquí, desde mi punto de vista, lamentablemente solo hay una explicación: quien escribe el editorial de La Nación debe preferir el llamado “pensamiento único”, descalificador de quienes no pensamos igual que él. (¿o mejor ella?)

Desde La Nación se nos señala como defectos lo que desde nuestra óptica son virtudes: el diálogo y el debate, el reconocimiento y el respeto a la diversidad, es decir, todo lo contrario del pensamiento único, autoritario, que pretende sojuzgar las diferencias. El PAC ha cambiado para ser hoy una organización diferente: más madura, más abierta, porque estamos conscientes de la responsabilidad histórica que nos cabe como una de las principales fuerzas políticas del país. El legado del PAC a Costa Rica en los doce años que llevamos en la palestra política, es innegable. Y estamos para más…, porque queremos pasar de una democracia representativa y clientelar, en donde los casos de corrupción vinculados a personas ligadas a este y otros gobiernos liberacionistas, nos asombran un día sí y otro también, a una democracia participativa, en la que cada ciudadano y ciudadana tenga conciencia de sus derechos, pero más aún de sus obligaciones.

Finalmente, quisiera señalar que estamos en la mejor disposición de explicar al país las propuestas y ratificaciones  aprobadas en el Congreso Ciudadano. Aquí nadie está lanzando cortinas de humo para oscurecer la verdad. Por el contrario, reclamamos espacios para poder debatir los grandes temas y problemas nacionales sin tener que pagar por ello, en aras del mayor interés para Costa Rica.Doña Elizabeth Fonseca, se encuentra nuevamente a la espera de que el periódico La Nación le publique el “Derecho de Respuesta” adjunto, enviado el 4 de julio como respuesta al editorial del 27 de junio. Agradecemos a todas y todos aquellos que lo deseen divulgar entre sus contactos.