Unos 40.000 estudiantes se congregaron en la céntrica avenida Alameda y marcharon por las calles de la ciudad, en la sexta jornada de protestas desde que estalló el conflicto en mayo pasado.

Protegiéndose con paraguas, con bolsas plásticas o lo que tuvieran a mano, los estudiantes demostraron que su movimiento no se ha debilitado, pese a que el gobierno formuló una propuesta tendiente a resolver el conflicto.

La nueva propuesta, la tercera que hace el gobierno, que fue entregada a los estudiantes el miércoles, concede más beneficios que la anterior pero no los suficientes para satisfacer las expectativas del movimiento.

"Creemos que ha habido avances, pero éstos aún no responden a los cambios estructurales que requiere la educación chilena, por eso se necesita seguir presionando", dijo Camilo Ballesteros, uno de los dirigentes estudiantiles.

"Estamos poniendo toda la carne a la parrilla", dijo por su parte el ministro de Educación, Felipe Bulnes.

Mientras los estudiantes piden la gratuidad de la enseñaza para todos aquellos que no pueden pagar sus estudios, el gobierno prometió ampliar de 40 a 60% las becas a ese sector de estudiantes.

También ofrece reducir el interés de los préstamos para educación del 5,6 al 2%.

El presidente Piñera, cuya popularidad ha caído en picada desde que estallaron las protestas, hizo un llamado a la calma y a la no violencia.

El camino de la violencia, dijo, nos "llevó al quiebre de la democracia, a la pérdida de la sana convivencia, y tuvo muchas otras consecuencias".

"Tres meses de movilizaciones y hoy hay una marcha más. Evidencia bruta de que el gobierno no ha entendido aún lo que quieren los estudiantes", señaló la socióloga y presidenta de la Corporación Latinobarómetro, Marta Lagos.

 "El gobierno está ofreciendo 'fast food' (comida rápida) y los estudiantes están pidiendo comida gourmet. Por eso no se encuentran todavía", agregó.