Denuncias, confrontaciones y hechos curiosos han marcado muchas de ellas desde que se realizó la primera, en Guadalajara (México), en 1991, que fue despedida a ritmo de mariachis en una gala ofrecida por el entonces presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari.

El más reciente se escenificó en la XXI cumbre realizada en Asunción (Paraguay) en el 2011 y el protagonista fue el presidente de Ecuador, Rafael Correa. En esa ocasión, un acalorado Correa abandonó abruptamente la sala de sesiones cuando intervenía la vicepresidenta del Banco Mundial, Pamela Cox, a quien acusó de haber "chantajeado" a su país en el pasado.

"En un foro iberoamericano, ¿por qué tengo que escuchar cátedras de la vicepresidenta del Banco Mundial?", se interrogó iracundo el gobernante, con lo cual acaparó una atención que en anteriores citas había correspondido a sus colegas Fidel Castro o Hugo Chávez, de Cuba y Venezuela, respectivamente, ausentes en esta.

Castro y Chávez, el primero por su añeja presencia en la escena política internacional y el otro por su histrionismo, habían sido uno de los gobernantes que más había llamado la atención de la prensa por los frecuentes incidentes y denuncias en este tipo de reuniones.

Casualmente, el líder bolivariano, fallecido a comienzos de este año, junto con el rey de España, Juan Carlos, había protagonizado uno de los capítulos más memorables desde que se inauguró este foro.

Esto sucedió en la XVII Cumbre, de Santiago de Chile, en el 2007. En aquella ocasión, mientras hablaba el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente Chávez insistía en interrumpirlo para denunciar la supuesta participación de su antecesor, José María Aznar, en el golpe de Estado en su contra, en abril del 2002.

En medio de un áspero entrevero verbal, el rey Juan Carlos, visiblemente molesto y con el ceño fruncido, lanzó la famosa frase "¿Por qué no te callas?" y a pasos largos se retiró de la cumbre. Chávez, por su parte, respondió: "Muy rey será, pero no me puede hacer callar. Yo también soy jefe de Estado y elegido tres veces".

En la XIV Cumbre del 2004, en San José (Costa Rica) no estuvo ausente de un hecho curioso, aunque no político. El monarca español y demás jefes de estado y de gobierno fueron despertados por un fuerte sismo a las dos de la madrugada, algo a lo que los ticos están acostumbrados, no así los españoles.

El sismo, de 6,2 grados en la escala de Richter y con epicentro en el pacífico central, se sintió con alta intensidad en la capital costarricense, sede de la cita. Según el presidente costarricense de este entonces, Abel Pacheco, el rey creyó que era un tren que pasaba muy cerca del hotel donde se hospedaba, pero cuando sintió un segundo meneón dijo: "esto no es un tren".

Fidel Castro, ahora fuera de la presidencia de Cuba, ha sido uno de los gobernantes que más incidentes han provocado en este tipo de reuniones. Uno de los más controversiales y que acaparó la atención de la reunión, se presentó en la décima celebrada en Panamá hace trece años.

Apenas arribar a la capital panameña, Castro denunció un supuesto complot con el fin de asesinarlo, dirigido por un grupo anticastrista encabezado por Luis Posada Carriles, en el que involucró también el presidente salvadoreño, Francisco Flores, presente en la reunión

Tras la denuncia, que acaparó la atención de la prensa internacional, las autoridades panameñas detuvieron a Posada Carriles y tres de sus colaboradores. Luego fueron acusados de planear el asesinato de Castro, pero posteriormente la fiscalía retiró los cargos y solo fueron juzgados y condenados, en el 2004, a penas de prisión por amenazas a la seguridad pública y falsedad de documentos. Fueron indultados después por la presidenta Mireya Moscoso.

Pero no solo en esta cumbre, Castro fue protagonista. Desde su afirmación de que "Yo no soy realista, soy juancarlista" hecha en la segunda Cumbre, en Madrid, dirigida a congraciarse con el Rey, hasta su maratónica intervención en la cita de Oporto (Portugal), en 1998, su participación ha estado salpicada de incidentes y anécdotas curiosas.

En esa VIII Cumbre, el gobernante cubano acaparó la atención con una intervención tan extensa como desacostumbradas en estas citas, en la que arremetió una vez más contra el neoliberalismo que definió como "la semilla" del desastre que sufre el mundo capitalista. Vio como algunos colegas, con caras largas, abandonaban la sala de sesiones pero continúo impasible su larga perorata hasta terminar y dar las gracias a los presentes que resistieron hasta el final.

Pese a sus profundas diferencias políticas, en la VI Cumbre, en Viña del Mar (Chile) en 1996, Castro y Aznar dejaron de lado sus desacuerdos y entraron un banal elogio de sus corbatas que los llevó a un intercambio de estas prendas masculinas. Castro entregó la suya, de tonos grises, a Aznar, y de este recibió una roja, que después lucirían ambos en la reunión.

El presidente de Argentina, Carlos Menem, reveló los secretos de aquel intercambio: "Es una corbata, no una soga", le dijo Aznar cuando se la colocaba en el cuello al veterano líder cubano. En son de broma, el mismo político español dijo luego a la prensa: "no se ha llevado (Castro) una mala corbata, Es una de las mejores que ha usado en su vida".

La XXIII Cumbre, en la que por primera vez no estará el rey Juan Carlos (se recupera de una operación de cadera), estudiará el papel que desempeñara la comunidad iberoamericana en el campo político, económico, social y cultural en el nuevo contexto mundial. También se aprobará un acuerdo para que, a partir de 2014, se realicen cada dos años y no anualmente como ahora. Asimismo se elegirá el sustituto de su secretario general, el uruguayo nacido en España, Enrique Iglesias, quien, a sus 83 años, dejará el cargo a comienzos del próximo año.