Como respuesta a los ataques aéreos, los extremistas anunciaron la ejecución de un rehén chino y otro noruego.

Rusia, al que derribaron un avión con 224 pasajeros, y Francia han sufrido en carne propia la violencia terrorista en las últimas semanas, atacaron al EI donde más les duele, en Raqqa, una ciudad norteña a orillas del Eufrates, conquistada por los jihadistas al comienzo de 2014. El ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, remarcó la importancia de bombardear a los terroristas en su principal bastión. “Allí es donde hay que golpear a Daesh (acrónimo árabe del EI), en sus fuerzas vivas”, señaló.

Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, un balance preliminar indica que los bombardeos coordinados entre Francia y Rusia contra depósitos de armas, cuarteles y puestos de control en Raqqa y sus alrededores provocaron 33 muertos y decenas de heridos en las filas del EI. “El número limitado de muertos se debe a que los jihadistas habían tomado precauciones. Sólo había guardias en los alrededores de los depósitos y de los cuarteles y la mayoría de ellos han muerto”, explicó. El EI se apoderó de Raqqa en enero de 2014 y seis meses más tarde de Mosul, la segunda ciudad de Irak, donde el autoproclamado “califa” Abu Bakr al Bagdadi pronunció su único discurso público. Los terroristas llevaron a cabo ejecuciones públicas, sobre todo por decapitación o lapidación de opositores, homosexuales y mujeres acusadas de adulterio.

Como respuesta a los ataques aéreos, el EI anunció la ejecución de dos rehenes extranjeros, dos meses después de haber pedido un rescate por su liberación. La revista de propaganda del grupo jihadista Dabiq, publicó las fotos de los cuerpos de los dos presuntos secuestrados con el rostro ensangrentado, con una banda roja encima en la que se lee: “Ejecutados después de haber sido abandonados por las naciones y las organizaciones infieles”. Además, el EI publicó en la citada revista la fotografía de la bomba que asegura haber introducido en el avión ruso que se estrelló en la península del Sinaí el 31 de octubre, con 224 personas a bordo. Los jihadistas revelaron una imagen de una lata de gaseosa en la que supuestamente iban ocultos los explosivos que lograron introducir en el avión. Lo hizo, cuenta la publicación, tras encontrar la forma de evadir los controles de seguridad del aeropuerto del balneario egipcio de Sharm el Sheij.

La revista asegura que el EI atacó el avión ruso en respuesta a los ataques aéreos que Rusia lanzó en septiembre en Siria para ayudar al presidente Bashar al Assad. Sin embargo, reconoce que originalmente había planeado derribar una aeronave que perteneciera a un país miembro de la coalición internacional dirigida por Estados Unidos.