Con esta decisión se cierran definitivamente los caminos a una eventual reversión del contrato, que ha sido demandada por los trabajadores de Japdeva mediante acciones tanto de tipo legal como de hecho.

El secretario general del organismo, Freddy Bolaños, ordenó a la compañía holandesa hacer un depósito de garantía, realizar una declaración jurada de compromisos ambientales y otros requisitos que deberá cumplir en un plazo perentorio.

“La presente Viabilidad (licencia) Ambiental (VLA) se otorga en el entendido de que el desarrollador del proyecto cumplirá de forma íntegra y cabal con todas las regulaciones y normas técnicas, legales y ambientales vigentes en el país y a ejecutarse ante otras autoridades del Estado costarricense”, señala la resolución del SETENA.

El organismo advierte que incumplimiento de esta cláusula por parte del desarrollador no solo le hará acreedor de sanciones, sino que de forma automática provocará la anulación de la viabilidad ambiental, “con las consecuencias técnicas, administrativas y jurídicas que ello tiene para la actividad, obra o proyecto y para su desarrollador”.

La licencia es otorgada para un periodo de dos años durante los cuales la empresa deberá dar inicio a las obras.