Su última obra comienza con la creación, por parte de un empresario italiano (que hace pensar en Silvio Berlusconi), de Número cero, un ejemplar de un periódico en pruebas que se desarrolla en 1992. El periódico quiere salir no para informar sino como herramienta de poder para chantajear a políticos y rivales, crear noticias falsas y complots.

En los pasillos y habitaciones de su casa, Eco poseía más de 35.000 libros ordenados por temas, acompañados de paredes cubiertas por obras de arte. A los 83 años había abierto sus puertas para hablar acerca de Número cero, que ya había sido editada en 35 países.

Considerado uno de los semiólogos e intelectuales europeos contemporáneos de mayor prestigio, Eco tenía en su haber títulos simbólicos y exitosos como las novelas El nombre de la rosa (1982), El péndulo de Foucault (1988) y El cementerio de Praga (2010), y ensayos como El problema estético (1956), El signo (1973), Tratado de la semiótica general (1975) y el famoso Apocalípticos e integrados (1964).

Eco aseguraba haber escrito su última novela “con ritmo de jazz” debido a su argumento, mientras consideraba a sus anteriores trabajos literarios como “una sinfonía de Mahler”.