La organización envió al presidente Luis Guillermo Solís una carta, respaldada con la firma de 2.300 personas, en la que pide que se cumplan los procedimientos establecidos en la Guía de Atención Integran a las mujeres, niños y niñas en el periodo prenatal, parto y posparto. Esta guía es una normativa de la propia CCSS desde 2009, pero no se ha puesto en práctica, aseguran.

La organización posee numerosos registros de casos de mujeres que fueron maltratadas física y emocionalmente por el personal médico que atendió su parto, aseguró la coordinadora Wendoly Segura.

“No son casos aislados, la violencia obstétrica es un serio problema que debe ser atendido con urgencia. Conocemos muchas historias de bebés que murieron por probable negligencia, de mujeres que sufrieron maltrato de toda clase y que hasta la fecha no han recibido atención a sus quejas y denuncias”, señaló Segura.

“La Guía del 2009 puede mejorarse, pero consideramos urgente que sus indicaciones no se queden solo en el papel”, agregó.

La violencia obstétrica va desde realizar una cesárea sin justificación médica o el uso de medicamentos para acelerar el parto sin el consentimiento de la madre, pasando por el lenguaje inapropiado y grosero, la discriminación, la humillación, las burlas y las críticas.

Recientemente, la Sala IV condenó a la CCSS a raíz de un recurso de amparo interpuesto por una mujer que dijo haber sido atropellada por la presencia de gran cantidad de personal administrativo, estudiantes y otras personas ajenas al personal médico en la sala de obstetricia de un hospital público, donde las mujeres se encuentran semidesnudas en labor de parto.

Los magistrados calificaron estas prácticas como violencia obstétrica y pidieron a las autoridades de la CCSS tomar medidas que las corrijan