Al hablar ante seguidores, Bolsonaro lanzó una serie de señales para su electorado frente al colapso sanitario que registra el país e incluso se posicionó contra el distanciamiento social que propuso el designado ministro de Salud, Marcelo Queiroga, quien debe reemplazar al general Eduardo Pazuello.

“Parece que la gente en Brasil muere solamente de Covid. Los hospitales están con 90% de la terapia intensiva ocupada. Necesitamos saber cuántos son de Covid y cuando son de otras enfermedades”.

El excapitán del Ejército dijo que buscan derrocarlo preguntando dónde están las vacunas, en referencia del ex presidente Lula y el gobernador paulista, Joao Doria, ambos presidenciables en las elecciones de 22.

“Este es uno de los pocos países del mundo donde quieren derrocar al presidente por esto, sin presentar soluciones. Nadie puede mostrarme a mí un país que haya tenido éxito contra la pandemia. ¿Qué harían ellos en mi lugar? Comprar vacuna ellos dicen, ¿pero dónde hay vacuna para vender?”, se preguntó.

Mientras el presidente hablaba ante sus seguidores, se confirmó la muerte por coronavirus del senador Major Olimpio, un policía paulista, exaliado del mandatario del Partido Social Liberal que salió del oficialismo en 2019 denunciando una maquinaria de odio de la familia Bolsonaro.

Olimpio había participado de marchas contra el confinamiento dispuestas por el gobernador paulista Joao Doria y estaba entubado desde hace una semana.

Bolsonaro también reaccionó al regreso al escenario político de Lula, quien aparece como favorito en las encuestas luego de fueran anuladas dos condenas en la operación Lava Jato, por parte de un juez de la Corte, Edson Fachin, decisión que puede ser revisada en el pleno del Tribunal a fin de marzo.

“El país está dividido. Es una lucha política durísima para 22, durísima. Un ministro de la corte le dio habilitación electoral a uno de los mayores bandidos que pasó por Brasil. Fue un ministro que absolvió a Lula”, se quejó.

Bolsonaro dijo que Lula sigue involucrado porque empresas constructoras confesaron la confomación de un cartel para firmar contratos con Petrobras.

“Los delatores entregaron 2 mil millones de reales que robaron. Y eso lo robaron a una empresa pública”, dijo.

En ese sentido, siguió y dijo que “ya hay encuestas que le dan 30% a Lula, como la de Datafolha” .

“Se ven obras hechas por el Partido de los Trabajadores en países dictatoriales financiadas por nuestro banco Bndes, nosotros estamos arreglando eso”, dijo.

Defensor de la dictadura brasileña y de la tortura ejercida contra los presos políticos, Bolsonaro dijo que “el pueblo no sabe lo que es una dictadura de verdad”.

“Los idiotas de izquierda ni saben lo que es una dictadura, (Hugo) Chávez, (Nicolás) Maduro, el finado Fidel Castro. Es difícil con una juventud contaminada por décadas de marxismo que no quiere saber la verdad”, afirmó y dialogando con un seguidor le comentó que “el hambre ha regresado” y la gente “cocina con leña”.

Horas antes, declaró “feliz” al respaldar las manifestaciones contra las cuarentenas que sus activistas realizaron el domingo pasado en varias ciudades frente a las medidas de distanciamiento determinadas por gobernadores.

“Lógicamente me hizo feliz, a todo Brasil le gustó, se demostró que el pueblo está vivo. El sentimiento democrático está en vigor, queremos nuestra libertad y que todos respeten la Constitución”, dijo Bolsonaro anoche a sus seguidores, según publicó hoy un canal de noticias bolsonarista en YouTube.

Desde el inicio de la pandemia el mandatario de ultraderecha se negó a apoyar la recomendación científica de aplicar cuarentenas y usar barbijos, hecho por el cual la oposición ha pedido su juicio político por “genocidio sanitario”.

Bolsonaro comentó con sus seguidores críticas hacia el cierre de comercios en Rio Grande do Sul, estado fronterizo con Misiones y Corrientes, que se encuentra en colapso desde hace 17 días con récord de muertos por Covid-19.

Brasil acumula 284.775 muertos y es el epicentro actual de la pandemia.

El miércoles batió récord de contagios, 90.303 en un día, con 2.648 muertos.

Especialistas calculan que a partir de mayo se reducirá el colapso hospitalario con el avance de la vacunación y las cuarentenas en marcha.