Desde la rebelión de las masas, pasando por la espiritualidad individual, el amor, la compasión, la solidaridad, hasta la venta de refrescos, todo, absolutamente está o es sujeto de mercadeo. Dentro de ello las corrientes de pensamiento, las ideologías, los principios y por ende los líderes políticos. Se han escrito innumerables tratados sobre el tema, y, de cuando en cuando surgen nuevos gurús de esta corriente, una vez acaban, por ejemplo, unas elecciones.

Ahora resulta ser, de acuerdo con un artículo del periódico La Nación, que toda la rabia acumulada, la imperiosa necesidad de sanear la administración pública, el hartazgo con la corrupción y la galopante brecha entre los que más tienen y los más desposeídos, la urgencia de modificar el rumbo de un desarrollo económico incapaz de generar y desarrollar muchas empresas costarricenses creadoras de empleos permanentes, pues todos estamos al servicio de las gigantescas empresas transnacionales, o sea, las verdaderas motivaciones por las cuales más de un millón trescientos mil costarricenses votamos por LGS en la segunda vuelta, se le deben a un hombre experto en mercadeo.

Si fue a él a quien se le ocurrieron las famosas “rutas de la alegría” de seguro es muy bueno en su profesión, fueron un acierto y ayudaron a darlo a conocer. Como también ayudaron los spots colocados en las redes de manera espontánea, antes de diciembre, por los jóvenes estudiantes de la escuela de comunicación de la UCR, y los cientos de testimonios de apoyo a Luis de gente de toda clase y condición. Pero una vez que se logró que convocaran a los debates al candidato LGS, fue su personalidad, su preparación intelectual, su capacidad de comunicación con la gente (eso no se lo puede dar a nadie en un mes ningún mercadólogo que haya existido, exista o existirá sobre la faz de la tierra) y su conocimiento de la realidad costarricense, es decir, su fuerza moral e intelectual, la motivación que le hizo ganar en la primera vuelta. Decir que ello fue obra de un mercadólogo, no es más que ¡Un gigantesco despropósito! Por cierto que el único lunar de esa primera vuelta fue el espantoso spot de la casa de los espantos: pedestre, sin imaginación, agresivo e insultante.

El camino hacia la segunda vuelta, y el crecimiento exponencial de quienes votamos por él, se debe al sentimiento acumulado por años en las mujeres y los hombres de este país de la imperiosa necesidad de acabar con el perverso y corrupto régimen, cuyos tentáculos se extienden al manejo de instituciones públicas en los tres poderes de nuestra República. Por eso los costarricenses pusieron la esperanza de su futuro, en el hombre que mostró y expuso en sus comparecencias de la primera vuelta, mayor coherencia para lograr esos anhelos. No porque creyéramos que es la última cocacola del desierto. Decir esto es un insulto a la inteligencia de los costarricenses, lo que tampoco es de extrañar, pues han estado en ello desde hace muchos años, ¡JUGANDO CON COSTA RICA Y SU GENTE!