Costa Rica regula el ingreso de transportistas en las fronteras con Nicaragua y Panamá. Imagen en Paso Canoas. (Foto: Casa Presidencial)

La Ministra de Comercio Dyala Jiménez Figueres confirmó esta tarde que se encuentra cerrado el comercio terrestre por ambas fronteras, después de que el Gobierno nicaragüense ordenara el cierre de la frontera de Peñas Blancas, y debido a la huelga y bloqueo de transportistas de Panamá, en la frontera sur del país.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo cerró el tránsito de mercadería en la frontera norte de Peñas Blancas, como una medida «recíproca», después de que las autoridades costarricenses prohibieran el ingreso al país de aquellos conductores de transportes de carga centroamericanos que tengan un resultado positivo en la prueba de COVID-19.

La medida es parte de un malestar de parte del sector privado regional y gremios de transportistas. Esto motivó una reunión virtual extraordinaria del Consejo de Ministros de Integración Económica (Comieco), que es parte de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca). En el encuentro participaron autoridades de comercio, aduanas, salud y migración.

Según informó el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) en un comunicado, el Comieco solicitó a Costa Rica “suspender la aplicación de las medidas adoptadas el pasado viernes 15 de mayo, en relación con el ingreso de transportistas extranjeros al territorio nacional”.

No obstante, el Gobierno de Costa Rica argumentó que “las medidas fueron tomadas al amparo de las facultadas soberanas costarricenses de garantizar la protección y resguardo de su salud pública y conforme con los instrumentos jurídicos regionales”.

Costa Rica propuso elaborar un protocolo regional de medidas de bioseguridad en el marco de la pandemia del COVID-19, para proteger la salud de los ciudadanos centroamericanos y al mismo tiempo permitir el comercio regional (basado en mejores prácticas sanitarias y evidencia científica); conformar un grupo de trabajo regional para operativizar la nueva realidad de los flujos de comercio en Centroamérica; y garantizar la apertura de todas las fronteras terrestres de la región.

Jiménez explicó que únicamente la primera propuesta fue sometida a aprobación del Comieco y se cuestionó el marco de legalidad de las medidas adoptadas por nuestro país”.

“Esta situación complicó la posibilidad de llegar a acuerdos regionales que permitan atender con urgencia el estado de nuestras fronteras. Seguiremos realizando todos los esfuerzos que se encuentran a nuestra disposición para evitar un impacto negativo a nuestras importaciones y exportaciones”, informó la funcionaria.

«Si no es viable lo sabremos una vez que lo intentemos»

“Lo que nosotros estamos buscando es que Nicaragua abra nuevamente las fronteras para, por lo menos, comenzar el nuevo operativo que nosotros habíamos propuesto. Si no es viable lo sabremos una vez que lo intentemos nosotros, junto con el sector privado”, dijo Jiménez esta tarde en Radio Monumental.

La jerarca comentó que el sector privado tampoco sabe aún si las nuevas medidas propuestas por Costa Rica son viables y que hay opiniones encontradas en dicho sector.

Esta mañana el Comité Consultivo de la Integración Económica (CCIE), que agrupa a cámaras y federaciones empresariales de toda Centroamérica, solicitó al Gobierno de Costa Rica que reconsidere los decretos emitidos, los cuales, “tendrán un impacto negativo en el abastecimiento regional de productos indispensables para combatir el COVID-19 y un adecuado acceso de alimentos a la población”.

El sector privado también pidió a todos los países de la región “apoyar la urgente elaboración y aplicación inmediata del protocolo regional para el sector transportista centroamericano” para evitar contagios y a su vez garantizar la fluidez del comercio.

Nuevas medidas iban a entrar en vigor este lunes

Este viernes el Gobierno firmó los decretos N°42351-H y 42350-MGP-S, con el fin de mantener el menor número de transportistas extranjeros en el territorio nacional, para evitar focos de contagio, y garantizar las importaciones y exportaciones del país.

Las medidas empezarían a regir hoy lunes y establecen que los transportistas solo podrán ingresar a las instalaciones de los puestos fronterizos terrestres costarricenses para realizar las operaciones logísticas requeridas para garantizar las importaciones y exportaciones del país.

Solamente se permitirá el ingreso a aquellos que realizarán tránsito internamente, serán custodiados por autoridades policiales a través de caravanas hasta la frontera sur y solamente se les permitirá una parada.

Los demás conductores deben separar su cabezal de su carga/contenedor. Otro transportista (costarricense o extranjero con estatus legal) deberá enganchar ese contenedor/carga a su cabezal y trasladar la mercancía, ya sea hacia el territorio nacional o hacia la región centroamericana.

Hasta el momento, 61 transportistas extranjeros han dado positivo en las pruebas de COVID-19 realizadas por el personal de salud en frontera.

Malestar por fila de furgones en la frontera

Cuando el Gobierno de Costa Rica anunció las nuevas medidas en la frontera, varios gremios de transportistas centroamericanos protestaron, ya que afirman que actualmente la fila de furgones y trailers en la frontera de Peñas Blancas es de al menos 35 kilómetros.

Varios gremios hicieron un llamado a que los transportistas se abstengan de hacer viajes de carga hacia Costa Rica, para evitarse pérdidas económicas.

Juan Carlos Limatuj, de la Gremial de Transportes de Guatemala, explicó en un video que “no quieren desestabilizar la economía centroamericana»; pero tampoco quieren que los pilotos pasen calamidades.

“La cola supera los 35 kilómetros. Nuestros pilotos llevan mas de ocho días de estar en la cola. No llevan suficiente comida, ¿dónde van a conseguir agua para bañarse? Esto es inhumano. Están en un foco de contaminación. ¿Dónde van a hacer sus necesidades fisiológicas? Lo están haciendo debajo de su vehículo y ahí mismo tienen que comer y cocinar sus alimentos”.

Según Limatuj, muchos transportistas guatemaltecos ya no tienen agua para bañarse y les están vendiendo las cubetas de agua a 50 córdobas ($1.45) y “los tiempos de comida” a 150 córdobas ($4,35). También dijo que es imposible trasegar la carga que llevan en la frontera y que a ellos como transportistas se les hace difícil hacerse la prueba de COVID-19 en sus países, aunque reconoció que lo ideal sería que cada país la hiciera.

De igual forma, antes de la reunión del Comieco, transportistas centroamericanos bloquearon la frontera panameña en Paso Canoas porque aseguran que las medidas del gobierno costarricense les afectan.