Iglesia de Patarrá construida en la década de 1950, con los recursos donados por las fuerzas vivas de la comunidad, bajo la dirección de don Luis Gamboa, maestro de obras

(Iglesia de Patarrá construida en la década de 1950, con los recursos donados por las fuerzas vivas de la comunidad, bajo la dirección de don Luis Gamboa, maestro de obras). 

Su población original presenta cambios debido a su gran crecimiento demográfico, ocasionado por una serie de barrios y caseríos que se han asentado alrededor del pueblo, fundado por don Juan Monge Guillén y sus descendientes.

Don Juan llegó de Cartago con su familia a mediados del siglo XIX y se afincó en las veredas del río. Casó en tres ocasiones, tuvo diecinueve hijos, fundó numerosas familias y fue un ciudadano promotor de desarrollo, en todas las comunidades del cantón. Por solicitud de don Juan y con el apoyo de familiares y vecinos, se creó el distrito escolar en Patarrá el 26 de febrero de 1886. Al ser un benefactor de la comunidad y una figura política social y económica importante, la escuela lleva su nombre.

Don Juan Monge fue presidente y vicepresidente de los primeros gobiernos municipales del cantón de Desamparados. Se le reconocían sus valores cívicos, su espíritu emprendedor, su fe religiosa y su honorabilidad como hombre de familia, político, finquero, comerciante y calero. Las actividades ligadas a la producción y comercialización de la cal fueron otros de sus legados a la población local, y por lo que Patarrá es reconocida en el ámbito nacional.

FIESTAS PATRONALES EN HONOR A SAN JUAN BAUTISTA

Las fiestas patronales de Patarrá se festejan el 24 de junio de cada año. Su origen se debe a que don Juan Monge Guillén celebraba, de manera espléndida, su onomástico.

La casa del fundador del pueblo se ubicaba al frente de la escuela que lleva hoy su nombre, pero, lamentablemente en 1992, fue demolida por el escaso sentido histórico y el desinterés que se le da en este país al patrimonio histórico. En este lugar se ubica hoy una ferretería.

Al frente de esta casa de adobes, don Juan organizaba una carrera de cintas; pero lo que se colgaba eran gallos, y galopando el jinete sobre su caballo, tiraba (halaba) la cabeza del animal. Este acto simbolizaba el pasaje bíblico en donde el rey Herodes ordenó que cortaran la cabeza del profeta San Juan Bautista, primo de Jesús, quien anunció su nacimiento y luego lo bautizó en el río Jordán.

Fuentes orales y escritas consultadas dicen que don Juan Monge, para celebrar su onomástico, traía la Filarmonía de San José e invitaba a destacadas personalidades de la Iglesia Católica y de los Supremos Poderes de la República, para festejarlo en su casa. Ahí los asistentes degustaban deliciosos platillos de comidas tradicionales, tomaban guarapo, bebida hecha con jugo de caña fermentado, y disfrutaban de su cálida y alegre hospitalidad.

A partir de 1926, Patarrá construyó una ermita para los oficios religiosos, bajo el patrocinio de San Juan Bautista. No se pone en duda que esta celebración religiosa se adaptó a la que estaba incorporada en la mentalidad colectiva del pueblo y era considerada una tradición de esta comunidad. Es innegable que estos festejos obedecen al sincretismo religioso-pagano que caracteriza la cultura mestiza latinoamericana.

Es oportuno resaltar que, en estas celebraciones, impera la devoción al santo patrono, acompañada de una gran fiesta que reúne a locales y visitantes. En ellas, reinan alegría, la camaradería, la unión entre pobladores y foráneos, el gusto por el disfrute de esta tradición que año a año se renueva, además de que fortalece el sentido de identidad y mantiene vivo el espíritu de ¡Viva San Juan!, en la memoria colectiva de sus pobladores.

Algunas de las costumbres mencionadas desaparecieron; unas se modificaron y aparecieron otras novedosas, porque las fiestas patronales se han ido adaptando a los cambios acelerados de los últimos años. Lo que a continuación se menciona pertenece a la celebración de la fiesta patronal antes del 2018.

La celebración se iniciaba con la novena en la iglesia a San Juan Bautista, y el 23 de junio al mediodía, atronadoras bombetas reunían a sus pobladores alrededor de la plaza local para festejar el inicio de la fiesta patronal. La algarabía provocada por los payasos que bailaban al ritmo de la cimarrona, invitaba a vecinos, visitantes y a una gran cantidad de niños, a caminar junto a ellos por la calle central del pueblo. En muchas oportunidades se han contratado carruseles, juegos de la fortuna y ventas de comida para entretener y atender a la gran cantidad de visitantes que se unen a los festejos.

Una de las tradiciones familiares de la víspera de San Juan es la de colocar la clara de un huevo en un vaso de agua y dejarlo reposar toda la noche. A la mañana siguiente, con mucha curiosidad, se le busca la explicación a la figura que se ha formado dentro del vaso. Familiares y amigos se preguntaban: ¿Pusiste la clara del huevo en el vaso? ¿Qué se formó?, preguntaban los otros.

En la noche del 23 de junio, en la iglesia, se concluía la novena con una serenata a San Juan. Luego la gente se ubicaba alrededor de la plaza central para disfrutar del juego de pólvora, famoso por su lucidez, variedad, calidad y duración. El público asistente quedaba extasiado al presenciar estos juegos. Se continuaba con un gran baile público en la plaza y los más resistentes, continuaban con la diana a las 500 a.m., en honor al santo festejado.

La cimarrona transmitía al pueblo una gran alegría matinal. Se llevaba un calabazo con bebidas espirituosas preparadas con anticipación y estas se compartían entre los asistentes. En algunos de los sitios visitados, además de reventar cordones con bombetas, se armaba un “bailongo popular” y algunas familias ofrecían cafecito, agua dulce, tamal asado y pan casero a los madrugones.

Después de la diana, los lugareños retornaban a sus casas y se alistaban para asistir a la misa de revestidos con el color rojo (con tres sacerdotes concelebrantes), en honor a San Juan Bautista.

En décadas pasadas, se invitaba a miembros del alto clero, quienes disfrutaban de las fiestas y compartían con el pueblo sus tradiciones y acompañaban al santo patrono en la procesión por la calle central. A la salida de esta misa, se reventaba un cordel con bombetas, porque una fiesta patronal de San Juan sin pólvora no es fiesta patronal. Y es que los patarraceños se sienten muy a gusto con la pólvora, ya que siempre la han usado para explotar los tajos de donde se extrae la piedra de cal.

En ocasiones, se hacían juegos tradicionales como el palo encebado o la vara de la fortuna, con un jugoso billete en la cumbre y que muchos se apuntaban a escalar; también, las tinajas conteniendo agua y zorros, partidos de fútbol con jugadores adultos llamado “el partido de los chochos”, el “bota Cross” que eran competencias de carrera por el río y actividades ciclísticas.

En años recientes, se presentaba un concierto al mediodía y un desfile de caballos, llamado el Tope de San Juan, muy concurrido, por cierto, pero se desestimó debido a los problemas de aglomeración de personas y automóviles en la vía pública. De igual forma, el baile del pueblo en honor a San Juan se realizaba hace unos años en el salón Ladies River, pero, recientemente, se ha realizado en las instalaciones del balneario El Sapo y la Culebra o en el salón comunal de la localidad. La oferta de las actividades realizadas para conmemorar los festejos patronales es variada, creativa y busca la integración de lugareños y visitantes.

Esta fiesta patronal atrae a una cantidad significativa de visitantes. Las familias de la localidad se esmeran preparando sus casas para recibir a sus invitados. En los hogares de los “patarraceños de cepa”, se ofrece rompope, pan casero, cajetas, biscocho, sopa de pollo, picadillo de arracache, arroz con pollo, arroz con leche, lomo relleno, garbanzos con cerdo, ensaladas y otras delicias para los comensales.

La fiesta patronal forma parte de las tradiciones de este pueblo que, en este aspecto, quedó anclado en el recuerdo, y que le otorga singularidad entre todos los distritos del cantón de Desamparados.

Aunque ya no se reparte guarapo, chinchibí, ni se hacen carreras de gallos, en la actualidad, la descendencia de don Juan Monge y miembros de la comunidad disfrutan de las fiestas patronales organizadas por las autoridades eclesiásticas y varias agrupaciones cívicas. Todo patarraceño o patarraceña que se precie de serlo siente un profundo sentimiento de arraigo y de identidad colectiva, al festejar las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista.

En el horno de la casa de don Juan José Monge Guillén, se hornearon deliciosos biscochos, picadillo de arracache en tinajas de barro, tamales de masa de maíz con natilla y queso, en hojas de plátano y otros platillos tradicionales de la comida criolla.

Estas fiestas se han modificado por la aplicación de las formalidades legales, que no permiten aglomeraciones cuando no se puede garantizar la seguridad del público asistente a los eventos masivos. En este año 2020, por situaciones de seguridad sanitaria ante el COVID-19, resulta imposible festejarlas como se ha hecho en años anteriores.

Pero esta situación de aislamiento social pasará. Esperamos, asimismo, que, muy pronto, la fiesta patronal en honor a San Juan Bautista, inaugurada por el fundador del pueblo, en la segunda mitad del siglo XIX, reviva con religiosidad, ilusión, alegría, música de cimarrona, comidas tradicionales, mucha pólvora y seguridad para quienes estarán deseosos de festejarla.

Referencias bibliográficas

Jara Cubillo, Luis (2002) Patarrá tierra de fósiles La Nación. Suplemento Viva. San José (Martes 17 de setiembre, 2002). pág.6.

Núñez Monge, Francisco Ma. (1974). Mi Tierra Nativa. (2da ed.). Imprenta Hospicio de Huérfanos.

Linajes asturianos y andaluces en Cartago. Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas. Revista Digital N. 14. (Abril-junio, 2009) 1572-1629.

Monge Román, Mario. Aporte de fotografías de las actividades recreativas de estos festejos patronales (Junio, 2020)

Ureña Morales, Núñez Gabriel. (1992) Presencia del padre Matías Zavaleta en Desamparados. (1847-1898). Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas. San José.

Ureña Morales, Núñez Monge y Mora Barrantes (1962) Memoria del Centenario de Desamparados.1862- 1962. Comisión Central del Centenario.