El retraso en la solución de la crisis griega no es una opción. Este ha sido el mensaje que el Fondo Monetario Internacional ha dado en la víspera de la cumbre clave de la Unión Europea de mañana y que ha expresado en su informe anual sobre la situación económica de la eurozona. La prioridad, añade el organismo, es evitar que la crisis en los países de la periferia europea salpique al corazón de Europa por la vía del contagio a España e Italia y utilice el sistema financiero como canal de transmisión.

Así, el FMI afirma que en caso de que se cumpla el "escenario de terremoto" en el que la crisis salpicaría a toda la zona euro, el crecimiento en la región podría recortarse en un 2,5% y un 1% a escala global. En el "escenario de temblor" -confinado a la periferia-, el golpe sería de cuatro y dos décimas para la zona euro en 2011 y 2012, y del 0,2% y el 0,1% para la economía global.

El arranque del Fondo es rotundo. La tensión en la deuda soberana es el principal riesgo para la economía y puede tener implicaciones mayores a escala regional y global. El FMI advierte por eso de "que se necesita más y no menos Europa", tal y como ha afirmado Luc Everaert, jefe de la división de la zona euro, quien ha precisado que el informe fue elaborado antes de que Christine Lagarde asumiera la dirección del organismo.

El Fondo es el primero en admitir que los mercados "no están convencidos" con los esfuerzos que se están realizando desde hace un año para solucionar y contener la dispersión de la crisis de la deuda soberana, que estalló en Grecia y saltó a Irlanda y Portugal. "No ven solución sostenible en la mano", señalan los responsables del informe, que hablan de varias soluciones posibles.

Así, opinan que para reducir el riesgo de contagio deben aclararse fundamentalmente tres cosas. La primera es que se establezcan "instrumentos" flexibles para la gestión de la crisis. La segunda, que se resuelva el <SPAN style="COLOR: #