Este nuevo escándalo no trata de que alguien se haya robado nada o de que uno de sus ministros no paga impuestos o de que la esposa de un ministro tiene consultorías millonarias por recomendación de un ministro como hemos visto en otros gobiernos

Se trata de que un grupo de jóvenes que han trabajado por su partido por muchos años han pensado en usar los insumos políticos del gobierno que ellos apoyaron para hacer crecer a su partido. No hablaron de utilizar ningún dinero o insumos del gobierno, repartir cemento o latas de zinc como ha sido habitual en el pasado.

¿Violaron algún principio ético? No lo creo, si acaso y quizá por su inexperiencia en el mundo político, cometieron el error de “pensar en voz alta” sin percatarse de que dentro y fuera de su partido hay fuerzas poderosas que tienen como meta que a este gobierno no le vaya bien.

Se debe aclarar que varios de ellos forman parte del Poder Ejecutivo, incluso laborando en Casa Presidencial.

¿Se extralimitó el Presidente al despedirlos? Esta es la pregunta más difícil de responder. El Presidente está bajo mucha presión de algunos “amigos partidarios” y de sus enemigos declarados.

En sus declaraciones al respecto el Presidente hizo énfasis de que él no se podía dar el lujo de admitir ninguna duda sobre las intenciones de algunos de sus cercanos colaboradores. En este caso, no es tan clara la falta como lo fue con la separación de los embajadores.

A raíz del nuevo escándalo, algunos partidarios han hecho lamentables declaraciones como que “nos están robando el partido”. Pregunto: ¿quién o quiénes son los dueños?

Añaden que estos jóvenes harían bien en irse para el Frente Amplio donde serían bien recibidos. Pregunto: ¿no sería lógico que algunos de ellos se fueran para Liberación en donde también serían muy bien recibidos?