A esto se suma también el aporte que hace a la maximización del conocimiento y a la búsqueda de propuestas que mejoren la calidad de vida de nuestra sociedad.

Esas son las principales razones por las cuales existe el RobotiFest UCR y destaca como uno de los proyectos estrella de la Universidad de Costa Rica (UCR), impulsado por la Vicerrectoría de Acción Social (VAS).

En su edición número tres esta competencia reunió a 16 equipos compuestos por estudiantes de distintas carreras y universidades, así como de diferentes organizaciones afines a la tecnología y personas amantes de la robótica, para competir en cuatro categorías y con la meta de obtener el premio a la mejor propuesta.

La Sala Multiusos de la Escuela de Estudios Generales y la cancha de fútbol anexa a la Facultad de Derecho fueron los escenarios en donde se desarrollaron las competencias el jueves 14 de agosto de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Una vez presentados los proyectos inscritos para las categorías o retos y se cumplieron con las pruebas o demostraciones, el panel de jueces conformado por el Dr. Andrés Mora, experto en robótica de la Universidad Estatal de Arizona, EEUU; Ing. Pedro Fonseca Solano, especialista en robótica de la Universidad Nacional (UNA); e Ing. Gabriel Thurman, de la firma National Instruments; se reunieron para compartir opiniones y meditar sus apreciaciones para finalmente dar su veredicto.

Las mejores ideas

El equipo WALFF, organizado por los estudiantes Laura Fonseca Picado, William Fallas Cordero y Andrey Solano Ocampo de Ingeniería Eléctrica, además de Francisco Miralles de la O de Ingeniería Mecánica, obtuvo el primer lugar del reto Aeroespacial y representará a Costa Rica y a toda Latinoamérica en la Competencia Internacional ARLISS en Estados Unidos.

En la prueba final el robot hecho por WALFF logró demostrar mejor desempeño al poder resistir una caída desde 50 metros, soltarse del paracaídas y moverse algunos metros antes de chocar con una barrera de palos de bambú, mientras que los demás robots competidores no lograron moverse después de aterrizar.

“Es una prueba muy intensa porque es ver el resultado de meses de trabajo, pero debido a factores como el viento que no permitió un aterrizaje en un lugar idóneo, no logramos llegar a la meta, aunque sí lo hizo una vez que lo tomamos y lo pusimos en el espacio correcto. Esta es la tercera versión que tenemos del robot y esperamos que en las condiciones que hay en Nevada, EEUU, que son mejores, el resultado sea diferente. Hemos tratado de involucrarnos mucho en actividades extracurriculares como solamente porque nos gusta la tecnología”, afirmó Andrey Solano.

En el reto Desarrollo Sostenible resultó vencedor el equipo Techno Team de la pareja de estudiantes Adriana Solano Zárate, de la Escuela de Ingeniería Industrial, y Jean Carlo Segura Aparicio, de la Escuela de Medicina, ambos crearon unaaplicación para las duchas con agua caliente de las casas que incluye un sensor que detecta la presencia o no de la persona y pone a funcionar el agua caliente en forma automática, el sensor no necesita conexión eléctrica y además ofrece datos importantes sobre el gasto de energía.

“Vemos la teoría en la carrera pero acá venimos y lo ponemos en práctica con una idea que nosotros generamos, tenemos muchas ganas de trabajar y aprender. En el caso de este equipo las carrera en las que estudiamos no es determinante para poder hacer una propuesta en robótica, somos ejemplo de ello, si se tienen las ganas se puede aprender y evolucionar con la tecnología”, comentó Adriana Solano.

Por su parte, Luis Ángel Cubero Montealegre y Mariela Sánchez Calvo, ambos de la carrera de Ingeniería Mecánica, y Mariana Rodríguez Arce de Ingeniería Eléctrica conformaron el equipo AcelerArte y su proyecto resultó ganador en el reto Arte Robótico.

Su propuesta consistió en un traje robótico que tiene la capacidad de captar el movimiento de un bailarín y con respecto a la aceleración de los movimientos enciende una secuencia de luces, con esto le da un plus a la rutina de un bailarín para impresionar al público.

“En esta competencia no sólo nos enfocamos en la parte técnica sino en la búsqueda de ideas y cómo emprenderlas, conocemos sobre liderazgo y su aplicación en equipos de trabajo, además de emplear lo que hemos aprendido en la carrera”, indicó Mariana Rodríguez.

Finalmente, en el reto Vida Cotidiana el equipo ganador fue Neurobotics de los estudiantes Marcela Brenes Camacho, de la carrera de Educación Especial, Juan Orozco Villalobos, Moacir Fonseca Becker y Luis Ángel Cubero Montealegre de Ingeniería Mecánica.

Este grupo de jóvenes, mediante un enfoque interdisciplinario que une la neurociencia y la robótica, plantean soluciones que respondan a diferentes necesidades de la sociedad, como por ejemplo el desarrollo de aplicaciones que permitan captar señales provenientes de dispositivos conectados al cerebro y hacer que personas con algún padecimiento psicomotor puedan desenvolverse con más comodidad en sus tareas diarias, entre otros usos.

“También se puede hacer que una persona controle con el pensamiento el encendido y apagado de artefactos eléctricos del hogar o jugar con consolas de video usando sólo su mente. Nuestro objetivo es personalizar el software para cada persona y se pueda aplicar para necesidades específicas”, concluyó Juan Orozco.

Para completar esta ardua labor de organización, la Escuela de Ingeniería Industrial de la UCR tuvo la colaboración de las empresas CR Cibernética, Icaro S.A., Microsoft y National Instruments.