La campaña para las elecciones presidenciales del próximo 5 de octubre en Brasil arrancó ayer en la televisión con la fuerte presencia del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien irrumpió con un contundente mensaje en favor de la reelección de la actual presidenta Dilma Rousseff.

“Todos saben que mi segundo mandato fue mejor que el primero y con Dilma va a ser así”, declaró Lula apelando al recuerdo que los brasileños tienen de su gobierno (2003-2011). En tanto, todos los candidatos homenajearon al fallecido postulante socialista Eduardo Campos. Se espera que hoy sea consagrada como su candidata a la presidencia su compañera de fórmula, la centrista Marina Silva.

El ex presidente, uno de los políticos más populares de Brasil, sostuvo que en su segundo mandato tuvo “más experiencia y más apoyo para proyectos que ya estaban andando” y se dirigió a los electores indecisos, a los que pidió que voten sin recelos a la actual presidenta, ya que no se iban a arrepentir. “Estoy seguro de que el 90 por ciento de la gente va a decir que las cosas mejoraron” desde 2003, dijo Lula, cuando dejó el gobierno el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, padrino del actual candidato Aécio Neves.

Rousseff, por su parte, valoró los avances sociales que el país experimentó durante los dos mandatos de Lula y sus cuatro años en el poder y pidió la “confianza” de los electores para “continuar por este camino”.

La presidenta mencionó a los casi 40 millones de brasileños que salieron de la pobreza en los últimos doce años y aseguró que el país ha mantenido el orden económico a pesar de la crisis global, que consideró como una de las peores de la historia. “Mi compromiso es el de hacer una campaña de alto nivel. Esta campaña es una etapa de una lucha incesante para transformar a Brasil en un país más justo y con más oportunidades; nosotros creamos la mayor red social del mundo, Brasil Sin Miseria”, subrayó la presidenta.

“Evitamos que la crisis entrase en la casa de los brasileños y que se interrumpiera el ciclo de cambios que venía desde Lula”, dijo Rousseff, quien resaltó que en Europa y Estados Unidos “millones de empleos han sido destruidos” por la crisis. “Aquí, por el contrario, el empleo aumentó y millones de personas siguen saliendo de la pobreza”, declaró.

La jefa de Estado admitió, sin embargo, que la crisis afectó al país y redujo el ritmo de crecimiento económico, pero aseguró que su gobierno defendió lo principal, como el empleo y la ayuda a los más pobres. En medio del clima de desconfianza que existe en torno de la economía brasileña, Rousseff se mostró optimista. “Un pesimista desiste antes de comenzar”, expresó la presidenta, tras lo cual una voz en off apuntó: “Y Dilma no desiste”. Entre los logros de su gestión, la mandataria destacó el programa Más Médicos y la política petrolera implementada a partir de la nueva legislación sobre la explotación del crudo extraído en aguas ultraprofundas, zona conocida como “pre-sal”.

En los casi doce minutos de que dispone, Rousseff se dejó ver junto a trabajadores, estudiantes y empresarios, y en muchos de sus viajes al exterior. Pero también apareció en imágenes en las que se la ve cocinando o cuidando el jardín de su residencia oficial. “Dilma, una mujer que se despierta temprano y trabaja mucho como cualquier ama de casa”, indicó el locutor en un claro intento de aproximar a la presidenta a la realidad de muchas mujeres.

Hasta el próximo 2 de octubre cada candidato tendrá un tiempo gratuito en televisión, que se ha definido en función del número de partidos con representación parlamentaria que lo apoyan. La propaganda en televisión será transmitida tres días por semana y Rousseff dispondrá de casi 12 minutos, frente a los cerca de cinco minutos con que contará Neves, el candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El recuerdo a Campos, fallecido en un accidente aéreo el pasado miércoles, estuvo presente en los espacios de todos los candidatos, aunque en el caso de Rousseff estuvo a cargo de su mentor y antecesor, Lula da Silva, quien evocó su relación de “padre e hijo” con el ex gobernador de Pernambuco. El Partido Socialista Brasileño (PSB), huérfano tras la muerte de Campos, pretende oficializar hoy como nueva abanderada a Silva, quien hasta ahora era candidata a la vicepresidencia, pero en un sondeo divulgado este lunes apareció en segundo lugar y con serias posibilidades de derrotar a la favorita Rousseff.

Por sorteo, el PSB de Campos inauguró la propaganda en televisión y lo hizo con mensajes del líder fallecido grabados hace unos quince días. Los socialistas, que disponen de dos minutos diarios, los dedicaron por completo a imágenes en las que Campos evoca el “deseo de cambio” de los brasileños. Incluyeron también un mensaje contra el gobierno de Rousseff, en el que Campos pide “aproximar al Estado a la sociedad”, “decirle no a la corrupción” y “no a los 39 ministerios”, a fin de reducir la burocracia y hacerla más eficiente.

Neves, el principal rival de Rousseff y de Silva, también usó parte de sus cinco minutos para rendir homenaje a quien definió como un “amigo” con “ideales” y “sueños comunes”. Luego reiteró sus críticas a la actual política económica y agitó el fantasma de la inflación, que este año se calcula que cerrará en torno del 6,5 por ciento. “Hoy Brasil está peor que hace cuatro años, el país que venía avanzando perdió el rumbo”, fustigó Neves.

Según un sondeo difundido este lunes por la firma Datafolha, el primero tras la muerte de Campos, Rousseff lidera las intenciones de voto con un 36 por ciento. Enseguida se sitúa Silva, que, con 21 por ciento, desplazó del segundo lugar a Neves, que tiene un 20 por ciento. Sin embargo, la gran sorpresa fue que en la segunda vuelta se forzarían esos resultados, Silva sería elegida presidenta, con un 47 por ciento de los votos, frente al 43 por ciento que obtendría Rousseff.