“El país tiene una larga tradición de colaboración con las Naciones Unidas y con su personal y ante una situación como la vivida en Afganistán, estamos analizando esta posible cooperación con el sistema, dentro del marco de la legislación nacional”, explicó el vicecanciller de asuntos multilaterales, Christian Guillermet.

El funcionario señaló que esta colaboración estaría acorde con la política exterior del país y con las declaratorias de otras naciones que piden el respeto de los derechos humanos y a salida segura del país asiático de quienes así lo deseen.

Tras la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, las fuerzas del Talibán establecieron un rápido control de todo el territorio, incluida la capital, lo que provocó el colapso del gobierno respaldado por Washington y la huída del presidente Ashraf Ghani al extranjero.

Uno de los mayores temores de la comunidad internacional por el retorno de los talibanes es la suerte de las mujeres en general, a quienes las leyes islámicas radicales someten a una fuerte represión, contraria a los derechos humanos.