¿Una recesión de doble caída

 

De esa forma, por ejemplo, las bolsas de valores de los EE.UU y de Europa, han mostrado una tendencia a la baja en los valores en últimos tres meses, aunque con subidas y alzas de los precios en forma errática y casi imposible de prever.

 

Estas situaciones que se vienen presentando tienen como telón de fondo el exceso de deuda y apalancamiento del sector privado en los EE.UU, que indujeron un masivo endeudamiento del sector público con el fin de evitar una Gran Depresión, ya no solo en ese país sino en países europeos.

 

Esto ha motivado a que Roubini (agosto 2011) exprese que se vive “al borde de una recesión de doble caída” en el ámbito mundial.

 

Una de las explicaciones que han surgido es que eso fue posible por los procesos de desregulación y liberalización financiera, que alentaron burbujas hipotecarias mediante las hipotecas basura junto a un exceso de avaricia. Ello más la participación creciente de los flujos de capital internacional y la innovación financiera de finales de siglo y principios del siglo XXI, estarían en la raíz de la crisis financiera actual.

 

Esta situación hizo que la política económica neoliberal de que “los mercados se autoregulan” y que prácticamente no necesitan normas fuera desmentida por la realidad. Los gobiernos de países como EE.UU. y los europeos tuvieron que intervenir en las economías, incluyendo empresas financieras y de manufactura, para alentar el crecimiento y evitar las quiebras de bancos y compañías. Con ello los entes financieros internacionales no solo lograron salir, de momento, de la crisis financiera, en los Estados Unidos de América y en Europa, sino que fueron capaces de pasarle la factura a la gente “de a pie”.  Sobre este tema puede verse a Stiglitz, en  http://www.project-syndicate.org/.

 

Los efectos de esta posible nueva crisis sobre los países desarrollados sería el mismo, aunque en un nivel más dramático: poco o nulo crecimiento y aumento del desempleo abierto.

 

Por otra parte, publicaciones recientes de indicadores de EE.UU. indica que el crecimiento de su economía se mantiene en niveles muy bajos, al igual que sus importaciones que no crecieron en el último trimestre (abril a junio 2011), y que la tasa de desempleo abierto se mantiene elevada. Igual se puede observar en muchos países europeos.

 

Estos indicadores presagian una nueva crisis internacional, probablemente para el próximo año, según diversos especialistas de países desarrollados y en desarrollo, si los gobiernos de       EE.UU y europeos, en conjunto con países de economías emergentes, no logran impulsar medidas que tiendan a corregir  los errores incurridos. No obstante, ello se ve obstruido por los poderosos intereses de los bancos, situación que ha se visto ilustrada en un artículo de una revista del FMI.

 

Costa Rica frente una nueva crisis internacional

 

Los efectos que tuvo la crisis precedente (2008-2009) sobre nuestra economía pueden resumirse de la siguiente forma: menores exportaciones, menos inversión extranjera, menos turismo, mayor desempleo abierto y aumento de la pobreza.

 

El Plan Escudo de la Administración Arias no fue la mejor opción desde el punto de vista de las políticas para enfrentar la crisis mundial. Más bien, está limitando en forma significativa las posibilidades de acción del gobierno actual, puesto que existe una aguda crisis fiscal, se aumenta el endeudamiento interno en forma acelerada y no parece que se generen suficientes fuentes de empleo. Por tanto una renovación de la crisis, en una situación donde se tienen menos posibilidades de intervención, agravaría sin duda la situación económica y social del país en el corto plazo. Por otra parte, no se conoce que el gobierno actual tenga o esté en proceso de formular una estrategia integral frente a una nueva recesión.

 

¿La reforma fiscal es la solución a la nueva crisis?

 

En las presentes circunstancias, son necesarios nuevos impuestos por diversas razones. No solo para tener más posibilidades de intervención en una nueva crisis, sino para lograr que el país mejore ciertos indicadores claves en el proceso de desarrollo. El acuerdo PAC-PLN posibilitaría una reforma fiscal, aunque aún no se conoce cuáles serían los recursos frescos que se generarían y cuáles sus efectos en términos de la actual estructura tributaria -que es claramente regresiva-. En ese sentido, se percibe que es una mejor alternativa a la que había presentado el Gobierno. Asimismo, no se conoce si además se estarían considerando otras áreas de gran interés social como los anunciados proyectos de ley que aumentan las sanciones administrativas al fraude tributario y el que regulará el manejo del gasto público y “permitirá la mejora en la gestión de la deuda pública” (anunciados el 15/3/11). Además, aún estamos lejos de contar con un sistema apropiado de “rendición de cuentas” de las acciones públicas.

 

Dilemas de política económica

 

En ese contexto, es necesario reiterar tres elementos: cambios en la estrategia de desarrollo integral del país (uno de los elementos sería redefinir la enorme vinculación de la economía tica a EE.UU. y Europa, lo que hace imperativa la búsqueda de una nueva apuesta de nuestra estrategia de inserción internacional). Esta estrategia debe considerar no solo el tema comercial, sino redefinir los beneficios para el país de los tratados comerciales, aspectos distributivos y ambientales. Segundo, modificar la política macroeconómica (pasar a una macroeconomía que favorezca el desarrollo integral y no solo la estabilidad económica) e inducir un acuerdo nacional para enfrentar la nueva crisis económica y social. El tiempo para avanzar se nos está acabando, puesto que la renovada crisis no estaría muy lejos.