Manuel V. Gómez

 Madrid. La crisis empezó en Estados Unidos. En Wall Street se crearon la mayoría de productos financieros tóxicos que aún hoy, cuatro años después, se ciernen sobre la economía mundial. Pese a ello, Wall Street seduce cada vez más a los inversores. El tradicional dominio de las empresas estadounidenses en Bolsa casi se convirtió en tiranía en 2011. Siete de las 10 mayores empresas del mundo por valor bursátil eran de EE UU el pasado 31 de diciembre, por solo tres un año antes. La cruz de esta moneda está en la eurozona. Sus empresas pierden peso. Apenas tres -descontando a las que tienen doble nacionalidad- están entre las 50 mayores por capitalización en Bolsa, ninguna de ellas española.

Las dudas sobre la capacidad de la Unión Europea para salir de la crisis y solucionar sus graves problemas con la deuda pública cunden. Hay incertidumbre incluso sobre el mismo futuro del euro. Eso ha llevado a los inversores a huir de los valores europeos y a buscar refugio en el dólar, cuya revalorización ha impulsado también a las empresas de EE UU en la clasificación.

Las preferencias de los inversores en 2011 no cambiaron mucho. De hecho, el podio bursátil se repite. La petrolera Exxon Mobile es por enésima vez la compañía de más valor, seguida de Apple y de PetroChina.

Las firmas energéticas, concretamente las dedicadas al petróleo, muestran un año más su firmeza. A Exxon y PetroChina, entre las 10 mayores, hay que sumar la angloholandesa Royal Dutch Shell y la estadounidense Chevron.

En las nuevas tecnologías, la estrella vuelve a ser Apple. La muerte de Steve Jobs o las críticas al nuevo iPhone no han frenado la senda ascendente del fabricante de ordenadores, móviles y tabletas. Durante el año pasado, Apple llegó a superar a Exxon momentáneamente. Su pujanza es el espejo de lo que ha sucedido con las empresas del sector, que cada vez ocupan puestos de mayor relevancia en Bolsa. Junto a ella en los 10 primeros puestos aparecen Microsoft, IBM y Google.

La pujanza de las tecnologías desplaza a las finanzas. En este sector se originó la crisis y, en consecuencia, ha sido el más castigado en la renta variable. Al comienzo de la crisis, las principales víctimas fueron los bancos estadounidenses. Ahora, afectados por la tormenta de la deuda soberana, les han tomado el relevo los bancos de la zona euro. Resisten las entidades chinas, que aprovechan el empuje de una economía que este año se ha convertido en la segunda mayor del mundo.

En el caso español, la falta de confianza en la eurozona se agrava. El riesgo de recesión se acentúa, las dudas sobre sus bancos no se disipan, es uno de los focos de la crisis de deuda soberana... Y todo esto se refleja en el parqué: Telefónica, la única empresa que quedaba el año pasado entre las 50 mayores del mundo por valor en Bolsa, ya no está en la lista. La operadora resistió a duras penas en 2010. Este año no lo ha conseguido. Ha bajado del puesto 50º al 65º. Hace solo dos años llegó a ser la tercera empresa de telecomunicaciones del mundo y la primera de Europa por valor en Bolsa, al superar a Vodafone. Ahora está muy lejos. Mientras la firma británica es la tercera empresa del sector en el mundo, la española es la séptima al cierre de 2011.

También ha retrocedido el Banco Santander, del puesto 65º al 87º. Por el contrario, la tercera empresa española, Inditex, ha vuelto a avanzar. La empresa textil es la española que mejor aguanta la crisis gracias a su gran diversificación geográfica y eso tiene su recompensa en Bolsa.