Conceptos base

Frente al propósito de definir la sociedad que nos proponemos construir, esta enunciación implica clarificar si hoy nos encontramos en presencia de un sistema real o si es puro nombre. Eso será parte de este ejercicio.

Llegan varias interrogantes: ¿Por qué es un sistema? ¿Debe ser un sistema? ¿Qué significado tiene que sea un sistema? ¿Los elementos que conforman el sistema de seguridad social existen o pueden subsistir de manera aislada? Si fuera así, ¿sería un sistema? ¿Cada elemento pierde su naturaleza, -se desvirtúa, al encontrarse aislado, sin sustento en otros componentes?

Es necesario aclarar estos elementos a fin de contar con una idea precisa, y más que eso, con una propuesta que sintetice adecuadamente esa sociedad que deseamos.

Además de exponer la idea acerca del concepto “sistema de seguridad social”, será necesario en este artículo aportar elementos en cuanto a la idea de seguridad social, ¿qué se entiende por ese conjunto de dos palabras… seguridad social?

Vamos por partes. Propongo hablar de sistema social cuando nos encontramos ante elementos estables que mantienen una relación entre si, y se les ha dado un orden y objetivos definidos que incluyan periodo y referente poblacional.

Por su parte, seguridad social hace alusión a certeza social. Se refiere a tener certeza de que cada persona y comunidad contará con los componentes que garanticen una vida plena. Lo contrario es el conformismo con “lo que me puedan dar”, o bien, la idea mezquina de que “la gente no debe pedir tanto pues cada pueblo tiene lo que es posible”; frase generalmente dicha desde la posición de quien si lo tiene todo.

Entrando en detalles, y en un rápido repaso, podemos decir que un sistema de seguridad social comprende educación, salud, atención de enfermedades, sistema laboral, asentamientos humanos y vivienda, recreación, realización personal, desarrollo comunitario y regional. Nótese que, por ejemplo, hago alusión a salud y atención de enfermedades como dos componentes diferenciados. El tema exige entrar más a profundidad. Para el caso de la salud, una mirada simplista en el caso costarricense llevaría a pensar solo en la Caja Costarricense del Seguro Social, pero claramente la salud implica como mínimo: promoción de la salud, educación para la salud, mecanismos de prevención, y además, recuperación de la salud o atención de enfermedades.

De acuerdo con esto, y para abundar en los conceptos expuestos arriba, podemos preguntarnos como ejemplo si el tema de la salud es el único presente en el concepto de seguridad social, como es desde el enfoque reduccionista que generalmente se utiliza.

Se puede responder: no puede hablarse de salud sin garantizar otros componentes del sistema. ¿O puede una persona tener salud y conservarla en el tiempo si falla otro componente del sistema, por ejemplo el laboral?

Entrando a profundidad

El desarrollo de la humanidad tiene cuatro dimensiones: economía: satisfacción de las necesidades; política: ejercicio del poder en todos los espacios y en torno a la satisfacción de las necesidades; organización social: institucional y popular para lograr satisfacer las necesidades; cultura: percepciones, cosmovisión, tradiciones, valores… elementos todos construidos con base en la materialidad de las otras tres dimensiones.

Más adelante expondré el necesario criterio de realidad, pero a partir de esas cuatro dimensiones podemos elaborar un inventario preliminar de los componentes necesarios para lograr certeza social… seguridad social.

Aquí ensayo mi lista de componentes del sistema de seguridad social de la sociedad a la que aspiro. Utilizo como guía el concepto de las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad. Esta enumeración puede ser ampliada, mejorada, corregida por cada persona u organización:

Dimensión económica: alimentación de calidad y suficiente basada en el concepto de soberanía alimentaria, ambiente con enfoque a la protección de la vida, agua pura y suficiente, salud (además de promoción de la salud atención de enfermedades), vivienda, respeto y desarrollo de los asentamientos familiares y comunitarios, educación para el desarrollo, fuentes de empleo suficientes y vinculadas a la realización personal y el desarrollo regional y nacional, salud ocupacional, salario digno, jubilación segura y digna, capacitación y medios para el desarrollo productivo, acceso a nuevas tecnologías…

Dimensión social: Vida comunitaria, recreación y ocio, relaciones sociales, vida en pareja con base en la elección personal, desarrollo familiar, relación con la naturaleza, convivencia con los animales…

Dimensión política: participación consciente de la toma de decisiones comunitarias, desarrollo de las organizaciones sociales, democracia participativa en los distintos ámbitos de la vida, empoderamiento personal y social…

Dimensión cultural: dignidad personal como base para el desarrollo individual y colectivo, sistema solidario como norma de convivencia, expresión artística propia, disfrute de la expresión artística de la comunidad y de las otras personas, vinculación y socialización con otras nacionalidades, conocimiento del país, acceso a información para el conocimiento del mundo, conocimiento de otras latitudes, formación para la realización personal...

Ahora, usted podría hacer el ejercicio inverso: tache los elementos que no quiere para su sistema de seguridad social, ya sea con base en la idea de que seguridad social es algo más restringido, o bien que somos gente de una categoría mundial menor y por tanto no merecemos tal o cual componente del sistema que propongo. Antes, pregúntese si el desarrollo, -como categoría que hace referencia a la plenitud de vida, es posible sin ese componente que tachará. Por ejemplo, ¿la democracia participativa puede quedar excluida del sistema de seguridad social? ¿Y la formación para la realización personal como elemento complementario a la formación para el trabajo y la vida debe tener su lugar en ese sistema?

Seguridad social y las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad

De manera más sintética, podemos decir que no habrá seguridad social si en el ámbito económico no se resuelve de manera estable e integral los temas de empleo, salario, pensión. Tampoco habrá sistema así entendido si en el campo de lo social no contamos con una propuesta clara y un accionar desde la sociedad civil y también desde el gobierno para lograr el desarrollo de la organización social autónoma.

Esto nos lleva al espacio de lo político, pues sin organización social autónoma y fortalecida la democracia participativa es letra muerta en el artículo 9 de la Constitución Política. Las instituciones creadas por la legislación, -con las carencias y las limitaciones que el mismo cuerpo jurídico les imponen-, son una expresión del tipo de sociedad que tenemos, o queremos. ¿Qué son hoy las juntas de educación, las juntas de salud, los consejos de la persona joven, las asociaciones de desarrollo comunal, y una extensa lista de unas 10 instancias similares? ¿Qué serán en nuestra visión de la sociedad que estamos construyendo?

Sin esas instancias fortalecidas no habrá sistema de seguridad social, no solo porque la seguridad social, la certeza social, implica la participación consciente de la población, de las comunidades, sino porque sin ese valladar como muro de contención las fuerzas destructoras del sistema de seguridad social avanzarán tras sus mezquinos propósitos. Entonces queda claro que la democracia participativa es parte consustancial del sistema de seguridad social. No estamos hablando por tanto solo de hospitales y escuelas, de pensión y salario… estamos hablando de un sistema complejo que se construye y se reconstruye conforme avanza el Desarrollo de la humanidad, de la sociedad, de la comunidad. Desarrollo escrito así, como debe ser en términos políticos: con mayúscula.

Democracia participativa como garante y fuente de renovación del sistema de seguridad social. Sin democracia participativa no habrá seguridad social. Y redondeando el enfoque desde las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad, en el ámbito de la cultura estamos hablando de construir una percepción del sistema de seguridad social que ya no hable de prestaciones (del sistema clientelar), más bien se refiera a Derechos que se alimentan de, -y nutren, un valor central de la sociedad nueva, la Dignidad. Dignidad, cuya destrucción, es precisamente la clave sobre la que se edifica el sistema clientelar.

Criterio de realidad

El concepto propuesto para el sistema de seguridad social ciertamente es complejo y busca ser, -como se dice en la primera frase de este documento-, una representación sintética del espíritu que anima a la estructuración social nueva.

Ante esa complejidad, debemos actuar con un sentido de realidad, no para descartar la construcción de esta propuesta, sino para planificar el avance de su concreción.

Así, para esta etapa de la Costa Rica de inicios de la segunda década del Siglo XXI, con un sistema clientelar, destructor de la dignidad, y que se materializa en un ejercicio corrupto de la función pública y depredador de la vida, lo que corresponde es denunciar y oponerse a las acciones y programas deshumanizantes que destruyen el sistema promovido por el Estado benefactor que ofrece (¿ofrecía?) prestaciones. Esa denuncia y oposición son el entramado sobre el que se construye la consciencia y la articulación social que posibiliten el avance en la transformación de la sociedad.

En una etapa con un gobierno comprometido con el proyecto popular, corresponderá desarrollar y apuntalar la organización social que sirva de base a la consolidación de un movimiento social que, -en calidad de instrumento socio-político, impulse la democracia participativa como vía para la defensa y profundización del sistema de seguridad social, del sistema de certeza social.

Siguiendo el mismo criterio de realidad, para una etapa de mayor presencia del pueblo en los procesos de toma de decisiones, esto es, de una democracia participativa acendrada y donde se pueda avanzar en el saneamiento del sistema socio-económico, será posible hacer realidad una buena parte de la propuesta de sistema de seguridad social basado en el enfoque de las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad. En una etapa enfocada al desarrollo, con los recursos suficientes dedicados a ese esfuerzo, podemos pensar en el logro de un sistema complejo y completo de seguridad social como conjunto de Derechos, ya no de prestaciones.

¿De qué depende el paso de un paradigma a otro? De la maduración de un proceso de politización de la comunidad nacional, esto es, el logro de un compromiso político transformador. Dicho de otra forma, podremos avanzar en el cambio de enfoque en tanto logremos la convicción de ser pueblo que se reconoce como constructor de su historia.

Nuevamente aquí podemos ver claramente la presencia de la complejidad del sistema de seguridad social: no se puede contar con garantía de salud y educación por ejemplo, si las personas no toman consciencia del rol individual y colectivo que se juega en la dinámica de poder que vivimos en cada espacio de nuestra vida. Cuando esperamos para que se nos den las prestaciones, estamos jugando un rol en esas relaciones de poder, cuando asumimos el sistema de seguridad social como conjunto de Derechos ya jugamos otro rol: somos parte del poder; reiterando: se habrá logrado en esa etapa ser pueblo que se reconoce como constructor de su historia.

Aquí están presentes las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad: se tienen Derechos como salud y educación para satisfacer necesidades (dimensión económica), el pueblo se asume como constructor de su historia (dimensión política), esa posibilidad de ser sujeto político se asienta en un movimiento social autónomo permanentemente vitalizado aun desde el propio gobierno (dimensión social), y la dignidad ha desterrado al clientelismo y ahora aquella es la base de los derechos sociales (dimensión cultural).

Salario pensión como base de la seguridad social

¿Pero qué tenemos hoy? ¿De cuál realidad partimos para generar los cambios deseados? ¿Cuál es la base de sustentación del conjunto de elementos que nos ofrece el sistema de seguridad social precario que hoy tenemos?

Al reflexionar sobre el criterio de realidad en líneas anteriores, señalé que para arribar a la etapa en la cual será posible un sistema de seguridad social, -de certeza social plena-, arropado en las cuatro dimensiones del desarrollo de la humanidad, tendremos que haber logrado antes el saneamiento del sistema socio-económico. ¿Por qué esto?

Porque hoy el sistema productivo no propicia esta concepción, sino que atenta claramente contra ella. En lo local, regional, nacional y mundial, el sistema productivo (la economía real) ha sido remplazado por un esquema basado en la codicia, la corrupción, la depredación del planeta, y la posposición de la vida en todas sus formas. Esto incluye a la gente por supuesto. Baste un solo ejemplo: se prefiere importar frijoles porque es más rentable antes de estructurar un modelo en el cual la producción agrícola nacional tenga un mercado seguro, el cual, a su vez asegure empleo formal, calidad de vida a las familias productoras, y seguridad alimentaria a toda la población. Seguridad alimentaria que no puede existir realmente sin soberanía alimentaria.

Ello nos lleva a una situación que en síntesis nos muestra lo siguiente:

-   Las familias productoras no tienen certeza de su futuro inmediato

-   La comunidad nacional no tiene certeza de su alimentación oportuna y suficiente

-   Una importante porción de la fuerza de trabajo pierde su empleo formal y pasa a engrosar las filas de la economía informal

-   La seguridad social pierde cotizantes

-   Las empresas y grupos económicos movidos por la codicia y la depredación que requiere la acumulación deshumanizante concentran poder económico y político

-   Ese poder económico y político se materializa en reglas de juego donde la producción real ya no tiene espacio sino que lo único importante es la circulación ficticia y a la mayor velocidad posible de flujos financieros, lo que se conoce como financiarización de la economía

-   Las empresas y fuerzas económicas vinculadas a este proceso, buscan desregularizar la economía mediante tratados basados en esa urgencia por acumular a costa de todo, y flexibilizar el espacio laboral. Ambos elementos como mecanismo que despeje el terreno para aplicar el criterio de que debe posibilitarse la circulación veloz de flujos financieros

-   El sistema de seguridad social pierde sustento real

Por ello la solución de la crisis del sistema de seguridad social no es posible en el actual modelo socio-económico. Es claro que el deterioro del panorama laboral vinculado al deterioro del sistema productivo general tanto nacional como mundial erosiona al sistema de seguridad social. Con empleo precario no es posible un sistema de seguridad social. Ni es sistema, ni da certeza social.

Origen y espíritu

El sistema de seguridad social es una representación sintética del espíritu que anima a una determinada estructuración social, se indica en la primera frase de este escrito. Ello nos lleva de reflexionar cómo nace un determinado sistema de seguridad social, o lo que se conoce con ese nombre. No hay espacio ni tiempo para ahondar en este tema, pero es valioso plantear este aspecto para dar más profundidad al enfoque.

Hay motivaciones personales, como en el caso de las experiencias populistas. Hay un claro contexto social y de acumulación de fuerzas sociales y políticas, como nos muestra la historia para el nacimiento del Estado benefactor costarricense que adquiere claridad y forma al cierre de la primera mitad del Siglo XX. O se puede dar como resultado de la maduración de la democracia logrando pasar de un esquema representativo como el que tenemos actualmente en Costa Rica, a una democracia participativa que es la propuesta hecha aquí. Plantear cómo se logra la construcción de una democracia participativa, es un tema que requiere muchas más páginas, pero sobre lo que quien suscribe hizo una propuesta en el artículo “La fuerza nace desde las comunidades” (diciembre del 2011) y ahora lleva a la práctica en distintas zonas del país.

Además de cómo nace el sistema de seguridad social, debemos tener claro quiénes promueven la seguridad social en cada etapa histórica, esto es, de cuáles sectores socio-económicos provienen estas personas que impulsan la seguridad social, pero además, cuales son sus convicciones políticas. Importantes esfuerzos de las Ciencias Sociales costarricenses han hecho los aportes necesarios para esta reflexión que no podemos exponer aquí por razones de espacio.

Solo quiero dejar expuestas estas y otras inquietudes para dar un contexto más amplio a la propuesta de avanzar de una seguridad social vista como prestaciones, a una en la cual constituye un derecho, logro solo posible como se ha planteado en el contexto de la democracia participativa.

Invito a profundizar la reflexión:

¿Cuándo es posible avanzar en ese cambio de enfoque para el sistema de seguridad social? Claramente esto está vinculado a lo que conocemos como condiciones subjetivas, es decir, el desarrollo de la politización, o bien, la toma consciencia del rol individual o colectivo que se juega en la dinámica de poder. Cuando esa politización con signo transformador se desarrolla, se logra poner en su justa dimensión el valor distintivo de la nueva sociedad: la dignidad, que no permite el cercenamiento de derechos.

Pero el tema no acaba ahí. En esta propuesta, cada componente tiene un peso claro en el desarrollo y fortalecimiento del sistema de seguridad social, es decir, no se trata solamente de un conjunto de componentes del sistema como forma de dar certeza social, calidad de vida, o bienestar.

Lo central de este enfoque es lo siguiente:

Cuando una comunidad cuenta con educación de calidad para todas y todos y a lo largo de la vida, ve la sociedad con otra perspectiva y dimensiona de manera más amplia sus derechos. ¿Cuál es el peso de la educación no solo como derecho, sino como crisol que apuntala la seguridad social? En otras palabras, la educación es un componente que hace honor a un derecho, pero además, la educación es un elemento que potencia la capacidad de las personas para comprender la integralidad de su vida y de la vida de su comunidad o región.

Si tomamos el ejemplo de la salud, este elemento también representa un derecho, pero a la vez, la salud tiene la capacidad de ser el factor energético que da a las personas y a las comunidades la fuerza para no amilanarse ante las dificultades, para no desmoronarse y ser presa fácil de las fuerzas destructoras de la seguridad social. Ausencia de salud es sinónimo de desamparo físico, pero además, emocional. Sin salud se derrumba la autoestima. Entonces la salud también juega ese doble papel: derecho y fuente de fuerza para construir una sociedad nueva. Fuente de fuerza no solo desde el punto de vista de tener la energía para luchar y construir, sino además desde el punto de vista de contar con la autoestima de sentirse persona plena.

Ahora podríamos tomar el ejemplo del campo laboral, del empleo, el salario, la jubilación… Podemos hablar también del tema alimentario, o del derecho a la recreación, de la formación para la realización plena y no solo para el trabajo. Haga el ejercicio con cada componente propuesto desde el enfoque de las cuatro dimensiones de la humanidad y encontrará siempre el doble papel de cada componente: como ejercicio de derechos y como elemento que potencia y consolida del propio sistema, la sociedad nueva.

Pregúntese: ¿Cuál es el papel de cada componente en el contexto de la seguridad social? ¿Qué aporta cada componente para la subjetividad que debemos desarrollar, para la construcción de una identidad nueva que ya no se base en la pérdida o ausencia de dignidad sino en la convicción de persona con derechos? ¿Cómo aporta cada componente al logro del nuevo proyecto de sociedad que se construye cotidianamente? En suma: ¿Qué aporta cada componente a un proceso de empoderamiento? ¿Cómo lo hace? ¿Cómo podemos, en la dinámica continúa de la vida personal y comunitaria, maximizar los aportes que puede hacer cada componente del sistema de seguridad social en cada momento y espacio para hacer realidad la sociedad nueva y asegurar su profundización?

¿Qué y cómo aporta la seguridad social en la construcción de la sociedad nueva? No aporta solo como respeto de derechos. Aporta también como crisol donde se construye y reconstruye en cada instante la sociedad nueva. Porque los elementos del sistema de seguridad social, son una escuela de valores por definición.

¿La seguridad social es solo atender necesidades como quiere el sistema clientelar, o es por si misma una estructura para la construcción social? ¿El concepto de seguridad social vigente en Costa Rica, -en tanto estructura para la construcción social-, ha producido una determinada sociedad? Si esto es así, ¿como generar un sistema de seguridad social basado en el nuevo enfoque como derecho y no como prestación?

La respuesta que propongo es: solo construyéndolo desde la democracia participativa. Sin democracia participativa no habrá seguridad social. Aquí el dilema del huevo y la gallina no existe: en la medida que construimos democracia participativa construimos sistema de seguridad social. Tendremos entonces seguridad social con democracia participativa, como producto de ella y como proceso de ella.

Camino sin regreso

¿Podemos regresar al Estado benefactor? Desde el punto de vista de los grupos de poder económico que tienden hacia la acumulación, una mayor acumulación tiene dos implicaciones: un seguro contra la ruina, y en la misma raíz, la posibilidad de continuar acumulando en mayores proporciones mediante la fusión o absorción ante la inminencia de entrada en crisis de los grupos “que no sepan” acumular lo suficiente y deban vender o ceder sus negocios. Esa fuerza acumuladora no puede regresar al Estado benefactor pues esa forma de organización social “erosiona” su caudal que es necesario para alejarse de la posibilidad de la ruina y meterse dentro del grupo selecto (por derecho propio o por alianza) que domina la escena corporativa. Este impulso de sobrevivencia dentro del mundo financiarizado (sin producción real), da cobijo al surgimiento de formas de empresariado corrupto, voraz, marcado por la codicia, -en suma-, des-ideologizado. En la misma línea de razonamiento, esa fuerza deshumanizada y depredadora que solo busca la acumulación, no regresará nunca al Estado benefactor pues además de que sería su marca de muerte por razones financieras dado el contexto de crisis prolongada, desde el ángulo cultural el Estado benefactor implica una población mal acostumbrada a beneficios, cuando lo que se requiere es que cada quien sobreviva según sus posibilidades sin ser una carga financiera. Asimismo, el Estado benefactor no ofrece el contexto de depresión que se necesita cuando lo que se desea es gente sin ánimo de lucha. En un contexto de una estructura que promueve el tener-tener-tener / yo-yo-yo mediante el consumismo, esa depresión originada en el desamparo social lleva a exacerbar el individualismo, la pasividad, el conformismo, a refugiarse en “lo que el sistema me pueda dar”. Aniquila la dignidad.

Desde el campo popular, no es posible un regreso al Estado benefactor pues ello implica ni más ni menos que ofrendarse como recurso humano ingenuo a la espera de dádivas que ya no podrán ser por esa configuración del mundo corporativo que enuncio arriba. Esa ofrenda ingenua tendría como costo político la destrucción de la naturaleza propia del movimiento social, cual es avanzar hacia la transformación de la sociedad.

Así visto el panorama, la seguridad social integral como derecho (y ya no como prestación propia del Estado benefactor), y ahora además como estandarte del movimiento social que se asume como constructor y depositario del poder, solo puede configurarse a partir del desarrollo de la democracia participativa, y solo podrá reproducirse y perfeccionarse, con base en el fortalecimiento de esa misma democracia participativa.

En este sentido, la conducción de una sociedad nueva, es decir, su gobierno nacido desde el movimiento social, debe tener como programa claro el fortalecimiento de esa democracia participativa lo que implica dos objetivos programáticos claros:

-   El desarrollo de la consciencia popular mediante la educación que politice al pueblo, esto es, ser pueblo que se reconoce como constructor de su historia.

-   El fortalecimiento de la organización social como instrumento socio-político para la profundización de la democracia participativa, -y de la seguridad social como expresión de esa participación socio-política.

El tema de la sostenibilidad del sistema de seguridad social tiene dos escenarios de referencia:

Con un sistema productivo destruido por la fuerza acumuladora deshumanizante y que erosiona sostenidamente los mecanismos de cotización.

Con la reconstrucción y mejora de las bases socio-económicas de la sociedad costarricense y por tanto con la recuperación de las fuentes de sostenibilidad. A ello debe sumarse el planteamiento de un sistema de distribución de la riqueza justo como base para el sistema de seguridad social. Al ser esta reconstrucción obra de la democracia participativa, del poder popular, será ya un sistema socio-económico a imagen y semejanza de ese pueblo empoderado.

La primera opción implica, -además del conformismo o la aceptación pasiva de que no hay otro mundo posible-, la capitulación ante las fuerzas depredadoras de la vida.

Ahora, a modo de cierre, recordemos las preguntas formuladas al inicio: ¿Por qué la seguridad social, la certeza social, es un sistema? ¿Debe ser un sistema? ¿Qué significado tiene que sea un sistema? ¿Los elementos que conforman el sistema de seguridad social existen o pueden subsistir de manera aislada? Si fuera así, ¿sería un sistema? ¿Cada elemento pierde su naturaleza, -se desvirtúa, al encontrarse aislado?

La respuesta queda de su lado.