Imagen Ícomos. La esfera está ubicada junto con otras de tamaño similar en el Colegio Técnico-Agropecuario de Osa, Palmar Sur. Foto: Diego Matarrita.

(Foto: Ícomos. La esfera está ubicada junto con otras de tamaño similar en el Colegio Técnico-Agropecuario de Osa, Palmar Sur. Foto: Diego Matarrita. Enlace http://www.icomoscr.org).

En pocos casos menciono la bibliografía utilizada para un dato preciso, pues casi siempre escribo a partir de lo que ha quedado en mi memoria de lecturas sobre nuestra historia, siempre apasionante. Asimismo, recomiendo algunos trabajos para facilitar el esfuerzo de quien desee profundizar.

Esta historia se irá publicando en Informa-Tico a razón de dos entregas semanales, los días lunes y jueves. Se recomienda coleccionarlas.

1. Condiciones geopolíticas

a. El istmo centroamericano conecta el norte y el sur de América y separa los océanos Atlántico y Pacífico. Su gran importancia geopolítica se debe a la posibilidad de construir un canal o –en su defecto- un paso terrestre expedito. Sin embargo, en el territorio nacional las cordilleras hacen inviable un canal para el tránsito de embarcaciones, aunque la tecnología actual permite la construcción de un canal seco. En cambio, como se sabe, tanto Nicaragua como Panamá poseen facilidades para uno navegable, lo cual ha sido factor determinante en sus respetivas historias e, indirectamente, en la nuestra. No en vano la Campaña Nacional (1856-1857) y la corta guerra con Panamá en 1921, tuvieron como trasfondo la comunicación interoceánica.

b. El canal de Panamá hace del suelo costarricense y de nuestros mares territoriales una región de primer interés militar y geoestratégico para los Estados Unidos, como fue patente durante la Segunda Guerra Mundial.

c. Costa Rica, por estar situada en el extremo sur de Centroamérica y no tener fronteras con los países centroamericanos del norte –salvo Nicaragua- se ha visto poco involucrada en las guerras de los países del istmo.

d. Lo pequeño del territorio nacional (51.100 kilómetros cuadrados) y lo escaso de su población ha dificultado el ejercicio de su soberanía e independencia, según se aprecia ante las contemporáneas coacciones de la globalización.

2. Los indígenas antes de la conquista

Con encomiable tenacidad los arqueólogos van descifrando la milenaria presencia humana en el territorio nacional, cuya complejidad impide resumirla en un trabajo de este tipo. La geografía costarricense –muy variada- y el hecho de servir de puente y también de filtro entre dos enormes subcontinentes, propició la vecindad de pueblos poseedores de culturas muy distintas entre sí.

Carlos Meléndez, en su “Historia de Costa Rica” propone como criterio diferenciador de las culturas indígenas –al momento de la llegada de  los españoles- el ambiente predominante en el área en que vivieron, lo cual esclarece sus actividades económicas y las causas de su ordenamiento social y político.

Cultura del bosque seco tropical del Pacífico Norte. Abarcaba desde la cordillera de Guanacaste hasta el Océano Pacífico, incluyendo el Golfo de Nicoya y su banda oriental. Los chorotegas provenían del sur de México, de donde habrían migrado para escapar de sus enemigos, aproximadamente en el siglo VIII después de Cristo. Su base alimenticia fue el maíz, los frijoles, el cacao y una variedad de frutas. Formaron poblaciones de casas rectangulares de maderos y techo de palma, de dos vertientes. Disponían de una plaza central provista de un montículo central para actividades ceremoniales y también de mercados donde solo las mujeres podían concurrir. Las semillas de cacao servían de moneda. Las mujeres de mayor rango usaban una falda larga y las de menor una que les cubría hasta la rodilla. Los hombres cubrían sus partes íntimas con una tela larga. Hombres y mujeres adornaban su cuerpo con dibujos geométricos y calzaban alpargatas de cuero de venado.

La cerámica de gran belleza –elaborada solo por féminas- era decorada con diversos colores y representaba figuras animales de simbología religiosa. Algo similar se puede decir de los metates para moler maíz.

Su sociedad se dividía en tres clases: en la cúspide los sacerdotes y nobles guerreros; en el medio la gente común; y la tercera los esclavos y prisioneros de guerra. Gobernaba un Consejo de ancianos, y para la guerra –algo institucionalizado y presente en la vida cotidiana- nombraban un jefe. Practicaban la embriaguez ritual en las festividades religiosas, siempre acompañadas con danzas. En algunas ocasiones se practicaba el sacrificio humano y la antropofagia ritual. Hay referencias sobre el sacrificio de doncellas en los volcanes, para aplacar espíritus poderosos que los habitaban.

La propiedad territorial era comunitaria y los productos se repartían conforme a las necesidades de las familias y las personas. Se aseguraba así el sustento de los ancianos, viudas y huérfanos. Utilizan los calendarios ideados por los pueblos mesoamericanos y probablemente también libros escritos en pergaminos de piel de venado, pero no se ha conservado ninguno, lamentablemente.

La cultura del bosque tropical húmedo del Pacífico Sur

Se extendía desde la cordillera de Talamanca hasta la costa del Pacífico. Se vinculaba con la cultura chibcha de Colombia. Trabajaban el oro, principalmente con la técnica de la cera perdida. El maíz no desempeñaba un papel central en su dieta, pero la complementaban con la yuca, el ayote, los frijoles y otros frutos de la tierra. Domesticaron la danta y otros animales. Construían casas cónicas, en las que habitaban varias familias. Las casas formaban poblados, situados en lugares de fácil defensa y rodeados de empalizadas. Las femeninas vestían faldas de algodón hasta las rodillas. Los hombres cubrían su bajo vientre con tela de algodón. La calidad estética de las labores en oro se puede apreciar en varios museos nacionales. Las esferas de piedra alcanzan fama mundial, pero fueron descolocadas de su lugar original, lo que dificulta conocer su función social. En las guerras también participaban las mujeres. Sus esculturas en piedra no pretendían copiar la realidad, sino representarla estilizada.

Cultura del bosque tropical húmedo del Caribe

Se vincula con la tradición suramericana del área amazónica. Ocupaba la mayor parte del territorio nacional: la vertiente caribe, la vertiente del río San Juan, el Valle Central y la región de Puntarenas hasta Parrita. Cultivaban tubérculos y maíz, con la técnica de la roza y siembra (quemar un trozo de selva para cultivarlo y luego permitir que el bosque lo recupere). Aprovechaban la palma del pejibaye para la alimentación y confección de armas. La cacería y la pesca eran importantes en su dieta. Los varones usaban de la cintura a los muslos una especie de tela hecha de la corteza del árbol mastate y las mujeres un pequeño delantal. Las casas eran cónicas. En una sola habitaban varias familias, regidas por la abuela o, cuando faltaba, por la hermana mayor. Los chamanes acumularon amplios conocimientos de medicina, que hoy se siguen utilizando. Los gobernaba un cacique de cargo hereditario. Poseyeron lugares de culto donde convergían los pobladores de áreas cercanas para ciertas celebraciones.

Se ha discutido sobre el número de aborígenes que poblaron el actual territorio costarricense. Bernardo A. Thiel en su “Monografía de la población de la República de Costa Rica en el siglo XIX”, publicada en 1902, propone un total de 27.200 para la época del arribo de los europeos: 1502-1522. Aunque la cifra parece baja, los datos posteriores, recabados en varias oportunidades por autoridades españolas y también utilizados por Thiel, dan un total de 17.479 para el año 1569, lo que convalida el dato anterior. La fuerte disminución fue provocada por las enfermedades de origen europeo, los trabajos forzados, el desgano vital de los indígenas, el cambio forzado de pautas culturales y no querer procrear esclavos.

Para ahondar en el tema de la esclavitud y la guerra entre los aborígenes, véase Eugenia Ibarra “Pueblos que capturan”, 2012. Una recopilación de estudios se encuentra en Elías Zeledón. “Los aborígenes de Costa Rica. Textos históricos, periodísticos y etnográficos”, 2017. 

(Esta Síntesis Históriac se va a ir publicando en Informa-Tico a razón de dos entregas semanales, los días martes y jueves. Se recomienda coleccionarlas).