El jefe de la estación de Guardacostas de Golfito, Félix Villalobos, explicó que oficiales de esa unidad policial revisaron el barco Emily G, de matrícula costarricense, en el momento de su arribo al puerto.

En el registro, los oficiales descubrieron en la nevera principal, en medio de una gran cantidad de pescado, un saco que contenía 53 aletas de tiburón, que equivalen a unos 40 tiburones des-aleteados, una práctica que atenta contra la sobrevivencia de la especie y que la legislación costarricense prohíbe.

Un decreto ejecutivo emitido en 2012 proscribió de manera absoluta el llamado desaleteo, la importación de aletas, su transporte por territorio nacional, el trasiego y la portación de aletas en embarcaciones que se encuentren en el mar jurisdiccional de Costa Rica.

 En otra acción que se registró el lunes, varios guardacostas que patrullaban el Pacífico sur localizaron siete trasmallos con aproximadamente 700 metros de longitud, los cuales acababan de ser colocados en aguas cercanas a Punta Burica, por lo que de inmediato fueron retirados y decomisados dada la prohibición que existe para usar ese arte de pesca.