Ha pregonado su respeto por el Estado  social de derecho, y tiene una postura mucho más moderna y justa que su contrincante, respecto del desarrollo acorde con el ambiente y el respeto a la Naturaleza. 

En contraposición, Chaves ha dado claras muestras de ostentar un estilo autoritario y poco transparente, anti democrático demagógico, desconocedor de la realidad política y nada costarricense. Ha propuesto explorar y explotar al menos uno de los hidrocarburos, el gas natural; exhibe crasa ignorancia en cuanto al estado incipiente de la investigación en Costa Rica de la existencia de petróleo y gas, muestra desconocimiento además en cuanto a que en muchos casos el gas aparece en la naturaleza junto al petróleo y por ende no se puede extraer sin este. Ni siquiera sabe que, debido al estado tan embrionario de la exploración realizada en CR de esos elementos, pasarán los próximos cuatro años, sin que se pueda siquiera haber empezado, si es que fuera conveniente, la fase de extracción y explotación de dicho elemento. Propone convocar a un referendum, cada vez que se atasque un asunto en la agenda legislativa. Deja ver por un lado, su falta de voluntad y confianza en su liderazgo para buscar acuerdos en la Asamblea Legislativa. Por otra parte, refleja su gran desconocimiento de la legislación, ya que no ha discriminado siquiera llevar a referéndum asuntos que están vedados por la Constitución. 

Por otra parte, al ver el debate de los vicepresidentes en la UNA, pude observar con honda preocupación que, el vice presidente de Chaves que compareció, ofreció controlar radicalmente las universidades públicas violando la Constitución, y eliminando la libertad de cátedra, sin decirlo de ese modo, ya que de seguro ni sabe en qué consiste. 

Todo lo anterior, sumado a las constantes expresiones de infra valoración de la mujer por parte del candidato Chaves y las muchas evidencias de su ignorancia y subvaloración acerca del papel de la mujer en la sociedad moderna, su paridad irrestricta junto al hombre en el trabajo, además de las múltiples muestras de irrespeto a la mujer en su conducta personal, me han llevado a un cambio de la decisión que hasta hoy había sostenido y predicado en cuanto al voto en esta segunda ronda electoral.  

Por lo dicho, contrario a lo que siempre sostuve, he tomado la decisión de darle mi voto a Figueres, pese a que mis dudas sobre su liderazgo y consistencia, no se han disipado del todo. 

Votaré por Figueres, aún cuando su propuesta programática, en mi opinión presenta vacíos importantes o desconocimiento por ejemplo, respecto de la contundencia con la que hay que acometer las medidas de progresividad en los impuestos, para continuar atajando la enorme evasión y elusión de los mismos por parte de sectores cúpula de la sociedad.

No obstante lo anteriormente dicho, mi análisis acerca de la actual coyuntura de la sociedad en Costa Rica, tan delicada y endeble en lo económico, tan precaria en lo político, tan desigual en lo social, tan urgida de señales políticas claras en cuanto a una agenda que contemple pasos seguros hacia la sostenibilidad en el desarrollo, me han llevado a la decisión que he expresado de votar por Figueres, pese a que algunas de mis críticas y temores , como ya lo dije siguen en pie.

Afirmo que, he querido expresar abiertamente mi voto, entre los círculos ciudadanos en los que me desenvuelvo porque quiero instar al menos a familiares, amistades y otros círculos ciudadanos cercanos que, como yo conservan hasta hoy dudas, a tomar una decisión de dar el voto a José María Figueres, para contribuir aunque sea en una pequeña escala, a brindarle a un eventual gobierno suyo más legitimidad y consenso para acometer una agenda que al menos contemple: una ruta que de continuidad a la estabilización de las finanzas públicas, de respeto irrestricto por la Constitución, lo que implica resguardo por la autonomía de las instituciones que requieren de este fuero para cumplir su cometido con solvencia, muy especialmente me refiero al ICE, la CCSS y la autonomía de las universidades públicas. El país requiere asimismo de acuerdos amplios para mejorar decisivamente la educación pública, en particular el fortalecimiento de escuelas y colegios públicos en las zonas rurales y urbanas menos favorecidas por las políticas públicas de nuestro país; el próximo gobierno requiere consensos de ancha base para apuntalar la agenda de descarbonización y la profundización de un desarrollo ambientalmente sostenible y sustentable, que vele por el uso de tecnologías limpias en reemplazo progresivo del uso de hidrocarburos contaminantes. Se requerirá de consensos también para profundizar la ruta costarricense de respeto irrestricto por los derechos humanos, en particular los de las mujeres, las personas con discapacidad, las minorías étnicas y el respeto a los derechos de las personas sexualmente diversas. El país está urgido de nuevos entendimientos políticos y en la sociedad civil, para enfrentar el narcotráfico y la corrupción en círculos de la administración pública y en el sector privado.

He decidido así mi voto, porque he llegado a la conclusión de que frente a los múltiples peligros que representa Chaves, su improvisado partido y agenda política, el país requiere de un nuevo diálogo social y político para afianzar la democracia con pluralidad de pareceres, pero con voluntad de entendimientos transparentes frente al autoritarismo que representa Chaves. La arrogancia y prepotencia de que ha hecho gala y su falta de transparencia, su doble moral y opacidad conforme la cual ha manejado su campaña electoral, constituyen muestras claras del liderazgo pernicioso que quiere ejercer para gobernar a Costa Rica. Ha llevado una contabilidad paralela respecto de la que está legalmente autorizada en materia electoral, ha mostrado en ello una gran opacidad frente a la ciudadanía y el Tribunal Supremo de Elecciones. Todo el proceder del candidato Rodrigo Chaves refleja su endeblez política, su falta de convicciones democráticas, su tendencia al manejo de los asuntos políticos tras bambalinas, amén de una enorme demagogia y muy escasa experiencia para gobernar el país. 

Por todo ello, quienes profesamos diversas ideas políticas, pero con firme vocación democrática, quienes apostamos por la transparencia en la política y la rendición de cuentas, debemos dar este paso al frente, para tener autoridad moral y contribuir así a formar ese nuevo consenso político, ante un gobierno de José María Figueres. Hagámoslo con espíritu crítico y con optimismo a la vez, pues Costa Rica  merece nuevas oportunidades para un mejor bienestar para todos sus hijos e hijas. 

Un abrazo,

(*) Alberto Salom Echeverría es politólogo, exdiputado y exrector de la Universidad Nacional (UNA)